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Economía

Evergrande parece cada vez más lejos de la salvación

Lo que era la crisis de una empresa empieza a parecerse a un problema sectorial

Hay dudas de que Evergrande pueda hacer frente a los próximos pagos pendientes. (Foto: Euronews)

Redactor de Economist & Jurist

Tiempo de lectura: 4 min

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Economía

Evergrande parece cada vez más lejos de la salvación

Lo que era la crisis de una empresa empieza a parecerse a un problema sectorial

Hay dudas de que Evergrande pueda hacer frente a los próximos pagos pendientes. (Foto: Euronews)



Aunque el hermetismo es total en lo que se refiere a la crisis del gigante chino Evergrande, parece que la suspensión de pagos podría ser una circunstancia cada vez más plausible. La compañía tiene una deuda que ronda los 254.000 millones de euros. Parte de esa deuda está nominada en bonos en yuanes y otra en dólares. De momento, la compañía ha dado algunos pasos para hacer frente a su deuda en la moneda local, pero no ocurre lo mismo con los bonos en dólares.



Los mercados ven cada vez más improbable que Evergrande afronte a tiempo los pagos semestrales de las emisiones en dólares de abril de 2022, abril de 2023 y abril de 2024 con vencimiento hoy, 11 de octubre. De momento, la compañía ha pedido el retraso del vencimiento de unos bonos, lo que ha hecho crecer el temor al incumplimiento de las obligaciones de la empresa con sus acreedores. Además, los mercados también esperan noticias sobre un cupón de 148 millones de dólares cuyo vencimiento está muy próximo. Todo esto ha provocado un efecto contagio en el mercado de bonos inmobiliarios de China, que se ha desplomado.

Por si esto no fuera suficiente, los inversores están pendientes de los retrasos pactados con tenedores de bonos en yuanes y, sobre todo, con los impagos de bonos en dólares en los que ya ha incurrido la compañía, como el de 84 millones de dólares que tenían que haber sido desembolsados el pasado 23 de septiembre. La empresa tiene 30 días de gracia para hacer frente al pago de esta deuda antes de que se declare el incumplimiento. El tiempo se agota y no se ve una solución.

El gran problema de una quiebra de Evergrande es la posibilidad de que pueda terminar contaminando, ya no solo al sector inmobiliario chino, que representa el 25% del PIB nacional, sino incluso al sector financiero.

En cuanto al sector inmobiliario, aunque el Gobierno chino probablemente protegería a los 1,4 millones de familias chinas, en su mayoría de clase media que invirtieron los ahorros de toda su vida para convertirse en propietarios de una vivienda, hay innumerables proveedores grandes y pequeños a los que se les debe mucho dinero y que podrían quebrar. Hasta cuatro millones de puestos de trabajo están en juego.

Si, además, el sector residencial se ve afectado, puede contagiar al financiero. Hay que tener en cuenta que la exposición de los bancos chinos al sector inmobiliario es muy elevada y que, si los constructores comienzan a fallar en los pagos, podría producirse un incremento en el coste de los préstamos hipotecarios e incluso una disminución del crétito.

Inversores de todo el mundo, al igual que las autoridades chinas, no se cansan de repetir el mantra de que Evergrande no es Lehman Brothers. Esto es cierto. La compañía china posee un importante volumen de bienes tangibles y propiedades, mientras que la firma estadounidense vendía bonos y un entramado que era humo, pero el daño que la caída de Evergrande puede hacer a la economía china es enorme.

La cuestión es, si Evergrande es demasiado grande para dejar que quiebre, ¿por qué no la rescata el Gobierno? Este es otro de los temas estrella dentro de la crisis de la empresa. Un rescate podría socavar el programa político puesto en marcha por el Gobierno para controlar a un sector inmobiliario sobre endeudado y fuera de control. Además, ayudar a Evergrande podría dar sensación de que se abre barra libre para ayudar a empresas de otros sectores que tienen problemas.

Con la venta de participaciones, Evergrande intenta conseguir efectivo para hacer frente a sus deudas. (Foto: Interlaces)

De momento, Evergrande ha ido vendiendo participaciones en empresas de su holding para hacer frente a los pagos a corto plazo. Entre estas ventas están parte de su participación en un banco continental al gobierno local o de una participación del 51% en su unidad de servicios inmobiliarios a Hopson Development Holdings Ltd. El problema de este tipo de operaciones es que es pan para hoy y hambre para mañana. La venta de empresas que funcionan bien quita músculo a la compañía y limitan el crecimiento futuro de la empresa.

Por si estos problemas no fueran suficientes, estos días se ha sabido que Evergrande ha sancionado a seis altos ejecutivos que habían vendido sus inversiones en productos de gestión de patrimonio de la empresa antes del plazo acordado, lo que parece un caso de información privilegiada de manual por el que en muchos países han ido a la cárcel importantes inversores. «La empresa ha exigido responsabilidades a los seis ejecutivos y les ha sancionado», apunta un documento hecho público por la compañía, sin aportar más detalles al respecto. Para colmo, esto se produce cuando la sociedad lleva una semana con sus cotizaciones suspendidas en la bolsa de Hong Kong, ante el riesgo manifiesto de que sus problemas de liquidez contagien al resto de valores.

Un sector tocado

Evergrabde es producto de los desmanes en los que ha incurrido el sector inmobiliario chino desde hace años. Estas empresas han crecido de manera desmedida gracias a una política de endeudamiento y de bajos tipos de interés. Cuando el Gobierno ha tomado medidas para reducir el apalancamiento de estas compañías, algunas de ellas se han visto en dificultades para conseguir nuevos créditos, lo que le ha provocado problemas a la hora de hacer frente a sus deudas pendientes. En este sentido, Evergrande no es la única inmobiliaria en dificultad.

La semana pasada, Sinic Holdings y Fantasia Holdings siguieron el camino de Evergrande y anunciaron el impago de sus deudas.

Fantasia Holdings no pudo hacer frente el pago de una deuda de 205,65 millones de dólares (177 millones de euros) de un bono que vencía el 4 de octubre. Las acciones de la firma china, una de las líderes en el sector inmobiliario de lujo, se desplomaron un 57% en bolsa después de que informaran a los reguladores chinos del impago. Por su parte, los bonos de Fantasía denominados en dólares perdieron casi la mitad de su valor de mercado tras una venta masiva.

Por otra parte, una unidad de Fantasia dejó de pagar un préstamo de 700 millones de yuanes (108 millones de dólares), que también venció el lunes, y que era probable que se produjera un incumplimiento.

Asimismo, Sinic Holdings anunció el 30 de septiembre que había dejado de pagar una deuda de 38,7 millones de yuanes (unos 5,27 millones de euros) de interés. Ahora, el acreedor exige a la empresa el pago de 75,4 millones de dólares en capital pendiente e intereses acumulados.

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