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Noticias Jurídicas

¿Cuándo constituyo la sociedad?

AUTOR
Luis Rivero Gutiérrez
Tiempo de lectura: 2 min

Publicado

A lo largo de todo el recorrido profesional durante estos años existe una pregunta que se formular de forma reiterada: ¿Cuándo me recomiendas constituir una sociedad? el planteamiento de esta cuestión es, a nuestro juicio, la primera piedra de toda planificación fiscal.

Son varios los extremos que deben tenerse en cuenta, abarcando amplios y diferentes planos, ya que no deben, únicamente,  ponerse en valor una cifra porcentual sino, también, una visión relativa tanto a la responsabilidad que puedan incurrirse en  la ejecución de los trabajos como en la confianza empresarial que pueda generar la creación de una mercantil tanto a nivel financiero como internacional.

Desde el punto de vista puramente fiscal, la respuesta a la cuestión puede simplificarse a una ponderación entre dos coordenadas:





  • El tipo medio efectivo de gravamen (TME) del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que, como todos conocemos, es progresivo – mientras más ganas más pagas- y
  • El tipo fijo del Impuesto sobre Sociedades.

Así, si el TME es superior o cercano al 25% del tipo general del Impuesto sobre Sociedades, sí debería comenzar a analizar la constitución de una figura mercantil. Habría aquí que tener en cuenta el criterio de la Agencia Tributaria relativa las sociedades unipersonales, pero ese es otro cantar y, como dirían los Hermanos Marx “muy desafinado”.





Sin embargo, un elemento definidor y, a nuestro juicio, quizás de mayor relevancia es cuál va a ser el objeto social de la entidad y las posibles responsabilidades que puedan derivarse de su ejercicio ¿Van a existir empleados? no hay nadie que conozca mejor los riesgos de la actividad que el propio ejerciente, por lo que es jurídicamente recomendable, varias reuniones previas a la constitución que permitan ponderar los riesgos de las tareas a ejecutar así como la “interposición” de una figura societaria que permita separar y proteger el patrimonio personal.

Otra cuestión que se plantea es ¿Lo hago sólo? ¿Me busco un socio? Todo ello depende de qué buscamos y qué necesitamos. Al igual que los matrimonios, en una empresa existen picos y valles, subidas y bajadas en las que se deben remar juntos siendo necesario, no sólo un protocolo de socios que permita regular esas situaciones, sino la voluntad de cumplirlo. La vertiente personal es un punto importante a valorar.

Para concluir habría que tener en cuenta un dato muy relevante… ¿Quiénes van a ser nuestros clientes?  Es indudable que la vertiente personalista en cualquier empresa que inicia su andadura es la garantía de un 90% del éxito ya que, a pie de calle, el contacto seguirá siendo el mismo, siendo un mero cambio de facturación; sin embargo, la evolución del negocio y las aspiraciones tendrán una influencia decisiva en la forma mercantil a elegir.

Como puede verse y, a modo de conclusión, la cuestión de ¿Cuándo constituyo la Sociedad ? requiere un análisis pormenorizado de diversas cuestiones, no existiendo una respuesta única para la generalidad ya que, una sociedad es como un buen traje que requiere ajustes y varias pruebas antes de confeccionarlo así que busquemos un buen sastre y evitemos el Prêt-à-porter.

Sobre el autor: Luis Rivero Gutiérrez, Socio Fundador de Rivero Abogados & Asesores Tributarios