El peor incendio de Madrid jueves noche, frente a solo cuatro hidroaviones, y mientras todo ardía, los cuatro aviones de Europa no llegaron hasta el sábado por la mañana
Los FOCA desplegados entre Madrid y Ávila descargan 5.500 litros; las grandes cisternas estadounidenses alcanzan hoy 35.600 litros
(Imagen: E&J)
El peor incendio de Madrid jueves noche, frente a solo cuatro hidroaviones, y mientras todo ardía, los cuatro aviones de Europa no llegaron hasta el sábado por la mañana
Los FOCA desplegados entre Madrid y Ávila descargan 5.500 litros; las grandes cisternas estadounidenses alcanzan hoy 35.600 litros
(Imagen: E&J)
El fuego comenzó el jueves, pero como esto de los incendios en nuestro país no es nada común, es un fenómeno excepcional, tuvimos que acudir a la ayuda «Europea» que al final fue la voluntaria de Italia y Grecia los Canadair, pero entre solicitudes y burocracia, y por difícil que parezca de creer tuvimos que esperar no al viernes por la mañana, no, tuvimos que esperar hasta la mañana del sábado, mientras pueblos y montes eran arrasados, no sé, parece que todo es normal o habitual, estos pequeños detalles parece que no son trascendentes, lo importante es, no alarmar a la población, «pobres animalitos que hay que decirles las cosas de manera que no se alteren» y como siempre nos centramos en señalar que esta todo controlado, y en la tortilla de patatas que pudieron disfrutar los desalojados gracias a las bondades… la generosidad de las autoridades que se molestan en hacerse una foto, casi en traje de baño con la sufrida población, gracias señorías por interrumpir su descanso… y así, año tras año se repite la misma escena… y todos se felicitan por la coordinación, por la gran labor fenomenal de las fuerzas de todo tipo…, políticos, generales, embajadores, capitanes, cabos y miembros de todos los estamentos habidos y por haber que se felicitan por lo bien que lo han hecho… pero qué pena, en el presupuesto del próximo año se invertirán miles de millones para armamento militar pero no dispondremos de presupuesto para disponer de un equipo que se acerque lo más mínimo a ser catalogado de decente…y todos ya se habrán olvidado de los incendios hasta el año que viene.
Sí, Madrid afronta el peor incendio de su historia y España celebra como una gran noticia que otros países le presten seis aviones. El fuego comenzó el jueves 23 de julio. El Ministerio para la Transición Ecológica asignó inicialmente al incendio de San Martín de Valdeiglesias cuatro aviones anfibios FOCA, con una capacidad aproximada de 5.500 litros por descarga. Los cuatro Canadair movilizados por Grecia e Italia se incorporaron el sábado, después de que España activara el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Y el sábado se anunció la futura llegada de otros dos aviones procedentes de Turquía, sin que todavía se haya concretado públicamente cuándo podrán comenzar a operar.
La solidaridad internacional merece gratitud. Pero la gratitud no puede sustituir a la planificación. No es concebible que uno de los países europeos más castigados por los incendios forestales dependa, ante una catástrofe anunciada, de que Grecia, Italia o Turquía tengan aeronaves disponibles y puedan enviarlas a tiempo.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha calificado el episodio como el peor incendio de la historia de la región y ha reconocido que algunos frentes se encontraban fuera de la capacidad de extinción. Cerca de 90.000 personas habían resultado afectadas entre evacuaciones y confinamientos en Madrid y Ávila, mientras decenas de miles de hectáreas ardían y numerosos municipios tenían que ser desalojados.
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El Gobierno declaró la emergencia de interés nacional, unificó el mando operativo bajo la dirección de la Unidad Militar de Emergencias y solicitó ayuda a la Unión Europea. Portugal envió más de un centenar de militares y distintas comunidades autónomas desplazaron bomberos, vehículos y medios aéreos. La movilización ha sido extraordinaria porque extraordinaria era la dimensión del desastre, pero a todas luces insuficiente porque lo que se necesitan son medios técnicos e hidroaviones de última generación y no dos o tres, sino un ejército de ellos.
Debe precisarse que los cuatro FOCA asignados por el MITECO a San Martín de Valdeiglesias no constituían la totalidad del dispositivo. También trabajaban helicópteros, brigadas helitransportadas, aeronaves autonómicas, unidades de coordinación y numerosos equipos terrestres, que fueron vitales para planificar y salvar vidas humanas, que es lo más trascendente, pero que en cualquier caso son inoperantes para acabar con los incendios. En Ávila fueron destinados otros aviones anfibios y helicópteros. Pero el dato esencial permanece intacto: ante el mayor incendio conocido en Madrid, el Estado solo pudo concentrar inicialmente cuatro “grandes” hidroaviones en el frente madrileño y tuvo que solicitar recursos extranjeros para aumentar su capacidad aérea. Sin olvidar que el incendio se inició el jueves y los aviones italianos y griegos llegaron el sábado por la mañana y tarde, lo que no requiere ningún comentario.

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El parte oficial de MITECO asignó a San Martín de Valdeiglesias cuatro FOCA procedentes de las bases de Labacolla, Málaga, Talavera la Real y Zaragoza. Para Burgohondo, en Ávila, destinó otros tres, además de un avión anfibio de menor capacidad, helicópteros y brigadas. El propio documento advierte de que la asignación de una aeronave no significa que todos los medios actuasen simultáneamente y de que algunos pudieron intervenir de manera alterna en diferentes incendios.
Cada FOCA puede descargar aproximadamente 5.500 litros. Son aeronaves valiosas y especialmente eficaces, siempre que sean en gran número y complementados con hidroaviones superiores, porque pueden recoger agua directamente en el mar, en embalses o en otras superficies adecuadas y repetir sus descargas con rapidez. Nadie puede cuestionar el valor y la preparación de sus tripulaciones. El problema no está en quienes vuelan hacia las llamas, sino en la cantidad y potencia de los medios que España consigue concentrar cuando varios incendios extremos se producen simultáneamente.
Mientras ardían Madrid y Ávila, también permanecían activos fuegos en Teruel, León, Murcia, Huesca, Guadalajara, Huelva, Asturias, Canarias y otros territorios. España dispone formalmente para la campaña estatal de 2026 de 56 medios aéreos del MITECO: 25 aviones e hidroaviones y 31 helicópteros. A ellos deben sumarse las aeronaves de las comunidades autónomas. Pero una cosa es el inventario nacional y otra muy distinta la capacidad realmente disponible en el lugar y en el momento en que el fuego se vuelve incontrolable.
El viernes, cuando las llamas ya habían obligado a evacuar poblaciones, España solicitó a Bruselas cuatro Canadair CL-415. Grecia ofreció dos e Italia otros dos. Los aparatos se incorporaron durante el sábado: los griegos por la mañana y los italianos a lo largo de la tarde. Turquía anunció después el envío de otras dos aeronaves, cuya llegada estaba todavía pendiente de concretarse.
No puede afirmarse que la ayuda europea no funcionara, pero tampoco lo contrario. El verdadero problema es que España necesitó pedirla. La asistencia internacional debe servir para reforzar una capacidad nacional desbordada por una catástrofe absolutamente excepcional, no para completar los medios que deberían estar preparados ante un riesgo anual perfectamente conocido.
El Gobierno sabía que la campaña de 2026 sería especialmente peligrosa. Por eso adelantó oficialmente su comienzo al 1 de junio. Entre enero y el 15 de mayo se habían comunicado 127 incendios, frente a los 40 registrados durante el mismo periodo de 2025. El incremento alcanzaba el 218%. Las previsiones advertían de un verano más cálido de lo normal, episodios prolongados de calor y un mayor estrés hídrico.
Tampoco faltaban precedentes. Durante 2025 ardieron en España 354.793 hectáreas, más del triple de la media de la última década. Se produjeron 63 grandes incendios, 8 personas fallecieron, 86 resultaron heridas y más de 42.000 tuvieron que ser evacuadas; 9 incendios superaron las 10.000 hectáreas y 5 rebasaron las 20.000. La coincidencia de distintos frentes ya obligó entonces a solicitar ayuda internacional.
Todo se sabía. Se conocía el crecimiento del riesgo, se conocían las previsiones meteorológicas, se conocía la gravedad de la campaña anterior y se conocía la posibilidad de que varios grandes incendios coincidieran. La simultaneidad no fue un accidente imprevisible: era precisamente el escenario para el que debía prepararse una reserva aérea estratégica.

(Imagen: E&J)
Chile ofrece una comparación reveladora, aunque sus circunstancias territoriales y administrativas no sean idénticas a las españolas. Para la temporada 2025-2026, la Corporación Nacional Forestal preparó un contingente de 77 aeronaves distribuidas estratégicamente entre Coquimbo y Magallanes. La flota reúne helicópteros ligeros, medios y pesados, aviones cisterna, tanqueros y aeronaves de coordinación. También incorporó un C-130 Hércules con capacidad para transportar 15.000 litros de agua, supresores o retardantes.
Chile no posee 77 grandes hidroaviones. Son medios con capacidades y funciones distintas y, por tanto, no sería correcto comparar únicamente el número total de aeronaves. Pero existe una diferencia de planteamiento indiscutible: Chile prepara y distribuye su flota antes del periodo crítico, mantiene once recursos aéreos de alcance nacional para acontecimientos de especial gravedad y trata los incendios como una amenaza económica, social y estratégica.
La industria forestal chilena representa aproximadamente el 2,1% del producto interior bruto nacional, aunque en regiones como Biobío alcanza cifras próximas al 15,8%. Proteger los bosques no constituye allí una cuestión ornamental. Supone proteger empleo, exportaciones, industria, población y territorio. España debería asumir la misma realidad: el monte que se quema no es únicamente paisaje. Es economía, patrimonio, seguridad y vida.
Estados Unidos permite comparar la potencia de descarga. Los FOCA españoles lanzan alrededor de 5.500 litros por pasada y los nuevos DHC-515 se sitúan aproximadamente en el entorno de los 6.000. Los grandes DC-10 que continúan operando como aviones cisterna pueden liberar unos 35.600 litros de retardante en apenas ocho segundos. Una sola descarga equivale a la capacidad de casi seis hidroaviones españoles y puede extender una línea de contención próxima a una milla.10Tanker Air Carrier
El Boeing 747-400 Supertanker llegó a transportar alrededor de 74.000 litros, el equivalente a más de doce aviones de 6.000. Sin embargo, dejó de operar contra incendios en 2021 y fue reconvertido en carguero. Debe mencionarse como ejemplo histórico de la capacidad técnica alcanzada, no como un aparato actualmente disponible en California.
También es necesario reconocer que un hidroavión y una gran cisterna no cumplen exactamente la misma función. Los anfibios pueden recargar agua repetidamente en masas de agua cercanas, mientras que los grandes DC-10 necesitan regresar a una base preparada para recibir retardante. Un cisterna de 35.600 litros no sustituye automáticamente a 6 hidroaviones durante una jornada completa. Su ventaja aparece cuando es necesario contener un frente enorme, proteger una población o ganar en una sola pasada el tiempo que los equipos terrestres necesitan desesperadamente.

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España no debe elegir entre unos y otros. Necesita una flota equilibrada: hidroaviones capaces de efectuar ciclos rápidos; grandes cisternas para construir extensas líneas de contención; helicópteros pesados para trabajar en terrenos inaccesibles; aeronaves de coordinación y vigilancia; bases bien distribuidas; mantenimiento suficiente; tripulaciones estables y capacidad de operar durante la noche cuando las condiciones técnicas y de seguridad lo permitan.
Todo ello cuesta dinero. Pero no estamos ante una inversión imposible. La comparación con el gasto en Defensa permite comprender el verdadero orden de magnitud.
España dedica en 2026 alrededor del 2% de su producto interior bruto a Defensa, más de 34.000 millones de euros. Reservar el equivalente al 0,1% del PIB para un programa extraordinario de protección contra incendios supondría aproximadamente 1.700 millones. Sería únicamente el 5% del gasto militar: un euro para proteger el territorio frente al fuego por cada veinte destinados a la defensa militar.
En 2024, el Gobierno autorizó un contrato de aproximadamente 375 millones de euros para comprar siete nuevos aviones anfibios DHC-515, modernizar parte de la flota existente e incorporar los equipos, infraestructuras y el apoyo logístico necesarios. Tomando ese contrato como referencia, una inversión equivalente al 0,1% del PIB permitiría financiar un programa del orden de una treintena de grandes aviones anfibios.
El cálculo es orientativo. El contrato español no contiene únicamente el precio de 7 aparatos: también incluye actualizaciones, sistemas, instalaciones y asistencia durante varios años. Tampoco basta con comprar aviones. Es necesario formar pilotos, contratar tripulaciones, disponer de bases, garantizar el mantenimiento y pagar combustible y horas de vuelo. Pero precisamente por ello la comparación conserva toda su fuerza. Los 1.700 millones no representarían solamente treinta aeronaves, sino la construcción de una verdadera capacidad nacional para las próximas décadas.
Destinar el 0,1% del PIB no significaría renunciar a la defensa de España. Significaría comprenderla. ¿Qué amenaza obliga todos los años a evacuar municipios, destruye viviendas, arrasa explotaciones, corta carreteras, moviliza al Ejército y pone en peligro decenas de miles de vidas? Los incendios no son una hipótesis estratégica. Están aquí.

(Imagen: E&J)
Cierto es que España debe cumplir sus compromisos internacionales y mantener unas Fuerzas Armadas modernas. También es verdad que ninguna flota puede volar cuando el viento, el humo o la visibilidad convierten una operación en un riesgo inaceptable. Los aviones tampoco sustituyen la gestión forestal, la limpieza del monte, los cortafuegos, la vigilancia, la investigación de las causas ni el trabajo de las brigadas terrestres.
Pero la realidad es otra: las condiciones meteorológicas pueden explicar que un avión permanezca temporalmente en tierra; no justifican que falten aeronaves cuando se abre una ventana de vuelo. La simultaneidad de los incendios puede desbordar un dispositivo; pero precisamente esa simultaneidad debía haber sido prevista después de lo sucedido en 2025.
La ayuda extranjera debe ser bienvenida, pero también debe avergonzarnos que vuelva a resultar imprescindible. El fuego comenzó el jueves. Los cuatro aviones europeos llegaron el sábado. Otros dos aparatos turcos fueron anunciados para los próximos días. Mientras tanto, las llamas no esperan
Defender España no consiste únicamente en proteger sus fronteras. También consiste en proteger a quienes viven dentro de ellas. Y un país que cada verano contempla cómo arde su territorio, mientras espera los aviones de otros, todavía no ha comprendido del todo qué significa defenderse. Solo con un 0,1del presupuesto sería suficiente para disponer de los medios necesarios para ser competitivos ello junto al cuidado y limpieza de los montes.
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