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Enfermero de Alemania condenado a cadena perpetua, 85 pacientes asesinados

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Entre 2000 y 2005 inyectó una sobredosis de medicamentos a múltiples pacientes. El ex enfermero germano, Niels Högel, fue condenado ayer a cadena perpetua por el asesinato de 85 pacientes, lo que lo convierte en uno de los peores asesinos en serie de la historia moderna.

El tribunal de Oldenburgo, en el noroeste de Alemania, declaró a Högel, culpable de asesinar a esos pacientes mediante inyección en los hospitales donde trabajó entre 2000 y 2005. La policía sospecha que podría haber asesinado hasta a 200 personas, pero algunos casos no podrán ser esclarecidos ya que los cuerpos de las presuntas víctimas fueron incinerados.

Estos son los elementos principales del caso de Högel, que ya se encuentra cumpliendo cadena perpetua por la muerte de otros seis pacientes.

EL ACUSADO

Niels Högel, nacido el 30 de diciembre de 1976 en Wilhelmshaven,  se convirtió en enfermero, como su padre, a los 19 años. En 1999 empezó a trabajar en el hospital de Oldenburgo y a principios de 2003 en el de la ciudad vecina de Delmenhorst.

Era considerado como una persona simpática y cualificada. No obstante, sus compañeros afirmaron más tarde que se sentían “turbados” por la frecuencia de los fallecimientos cuando él estaba de servicio.

Los expertos psiquiátricos indicaron que Högel sufre un profundo problema de narcisismo. Durante el litigio, explicó que sufría por el estrés de su profesión y por la falta de personal en los hospitales. También habló del fin de una relación sentimental que fue “traumática”. “Este oficio no estaba hecho para mí. Tendría que haberlo reconocido”, dijo Högel, que tiene un hijo adolescente.

Entre 2000 y 2005 inyectó una sobredosis de medicamentos a decenas de pacientes. Según dijo, quería destacar entre sus compañeros reanimando a los pacientes. “Era la única manera de integrarse en el equipo”, afirmó. La mayoría de sus víctimas fallecieron.

LAS VÍCTIMAS

Las víctimas, de entre 34 y 96 años, eran elegidas al azar y podrían ser en realidad unas 200. El portavoz de las víctimas, Christian Marbach, habla incluso de 300. Hasta la fecha han sido exhumados más de 130 cuerpos, pero es imposible establecer un balance exacto de víctimas porque muchos pacientes fueron incinerados. Los científicos tampoco fueron capaces de aportar pruebas concluyentes de su implicación.

Niels Högel reconoció inicialmente 30 asesinatos en Delmenhorst en 2015, pero negó haber matado en Oldenburgo, lo que es falso. Cuando le preguntaron por qué mintió dijo que sentía “vergüenza” por la “dimensión” de sus actos.

No obstante, negar no le sirvió porque la autopsia de los cuerpos de los pacientes de Oldenburgo prueba con casi toda certeza que los mató. Durante el juicio, tras reconocer su responsabilidad global por las 100 muertes, dijo finalmente estar convencido de haber “manipulado” a 43 pacientes, no acordarse de otros 52 y negó ser responsable en cinco casos, creando frustración y confusión entre las familias de los fallecidos.

LA RESPONSABILIDAD DE LOS HOSPITALES

El juicio también tuvo que esclarecer cómo fue posible que este enfermero asesinara a tanta gente durante cinco años sin ser detenido, toda vez que el número de fallecimientos y el elevado uso de productos para el corazón no pasaron desapercibidos.

El hospital de Oldenburgo prescindió de él en 2002 argumentado “pérdida de confianza” aunque le dio una carta de recomendación elogiosa. Högel afirma que no es consciente del por qué le despidieron y estaba seguro de que le habían descubierto y creía que la policía le iba a detener. Pero no pasó nada.

“Sin los errores de ciertas personas en Oldenburgo (…) la serie de asesinatos de Niels Högel se habría podido detener”, denunció Christian Marbach, cuyo abuelo fue víctima del enfermero en Delmenhorst.

Varios colegas y superiores jerárquicos de Oldenburgo, que declararon durante el juicio, negaron las sospechas o dijeron que no se acordaban. Esta “amnesia colectiva” exasperó al juez, que acusó a 10 personas de perjurio y falso testimonio. Los responsables de los dos hospitales tendrán que dar explicaciones en un juicio distinto, en el que Högel será testigo.