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Soraya Saenz de Santamaría (Cuatrecasas): “Se trata de encontrar mecanismos que impidan que la maternidad penalice”

Tiempo de lectura: 3 min

Equipo de redacción de Economist & Jurist.

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La abogacía no es ajena a las dinámicas sociales. Por ello, y ahora más que nunca, nosotros los letrados y el resto de la sociedad estamos interesados en conocer cuál es la situación actual de la mujer dentro de la abogacía.

Preguntamos a Soraya Sáenz de Santamaría, Socia y miembro del Consejo de Administración de la firma desde 2019, Sáenz de Santamaría lidera la práctica de Corporate Governance and Compliance.



Tiene amplia experiencia asesorando a compañías en relación con el nuevo régimen de inversiones exteriores en sectores estratégicos, aprobado en marzo de 2020 en España como consecuencia del COVID-19 y que incluye infraestructuras y tecnologías críticas, así como energía y otros sectores de actividad esenciales.

Abogada del Estado desde 1998, ha sido Vicepresidenta del Gobierno y Ministra de la Presidencia entre 2011 y 2018, así como Ministra para las Administraciones Territoriales del 2016 al 2018. Fue además Portavoz del Gobierno entre 2011 y 2016.

Soraya Sáenz de Santamaría

P.- ¿Cómo has visto la evolución de la mujer abogada en el sector legal desde que comenzaste tu carrera profesional?

R.- Siempre comento que el año que ingresé en la Abogacía del Estado, éramos cuatro mujeres de un total de 20 plazas. En mis primeros años de ejercicio vi aumentar el número de mujeres en la judicatura, en la Fiscalía y en la Inspección de Hacienda. Recuerdo que en mi primer destino todas las letradas de la Seguridad Social eran mujeres, excepto un hombre. Hoy, en el sector legal de las Administraciones Públicas, la paridad es absoluta e incluso hay una mayor presencia de mujeres en el área legal de algunos cuerpos administrativos. Sin embargo, en el ejercicio de la abogacía en los despachos de derecho de los negocios la paridad que encontramos en la base de la carrera profesional se va perdiendo a medida que se avanza hacia la sociatura. En la actualidad, las socias de los despachos no superamos el 20% y no solo en España, sino a nivel global.  Mujeres de excelente currículum que ingresan en los primeros puestos de la selección y tienen un desempeño formidable en la profesión, no llegan a socias o desisten en el camino. Se está perdiendo un talento extraordinario porque la maternidad o la conciliación familiar pesan todavía más sobre los hombros de las mujeres.

“La maternidad o la conciliación familiar pesan todavía más sobre los hombros de las mujeres”

P.- ¿Qué factores crees que han hecho que mejore el papel de la mujer en el sector legal?

R.- El sector legal ha ofrecido un liderazgo femenino en los puestos de mayor responsabilidad que ha servido de referente a muchas mujeres para creer en sus posibilidades. Ya no es una cuestión de acceso a la educación universitaria o a un puesto de trabajo. Ahora se trata de encontrar mecanismos que impidan que la maternidad penalice, que hombres y mujeres asumamos la corresponsabilidad familiar en condiciones de igualdad, que perdamos el miedo al fracaso o a no poder con todas las tareas. La pandemia nos ha enseñado que se puede trabajar de muchas formas y que le teletrabajo en este mundo digital es una opción factible. España tiene pendiente el debate sobre los horarios de trabajo, jornadas eternas con pausas de varias horas para comer no son eficientes.

“Se trata de encontrar mecanismos que impidan que la maternidad penalice”

P.- ¿Cómo ves a la nueva generación de mujeres abogadas?

R.- Muy preparadas a todos los niveles y con un gran compromiso profesional. Las mujeres somos muy exigentes con nosotras mismas. Estas mujeres lo son y eso debe pesar a su favor y no en su contra. Han dado el salto a elegir áreas en el ejercicio de la profesión que antes estaban casi copadas por nuestros compañeros varones, como es en el caso de las operaciones de M&A. Además, aportan otras inquietudes, propias de su generación, algo que enriquece el clima de trabajo. Nuestra obligación es eliminar aquellos obstáculos que les puedan impedir llegar a donde se propongan dentro de la abogacía. Es una cuestión de justicia, que, al fin y a cabo, es el mimbre con el que se teje nuestra vocación.

“Las mujeres somos muy exigentes con nosotras mismas”

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