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Noticias Jurídicas

Una demanda evidencia supuesto fraude electoral en EEUU y reanima las aspiraciones electorales de Trump

Tiempo de lectura: 6 min

Equipo de redacción de Economist & Jurist.

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El intento de la prensa mainstream por acallar lo que sencillamente forma parte de la realidad se está constituyendo como uno de los ejercicios más bochornosos en la historia del periodismo. Y es que, dejando a un lado la inclinación por alguno de los dos candidatos a ocupar la Casa Blanca, las opciones de Donald Trump para revalidar un segundo mandato siguen siendo reales.



Sin ir más lejos, la letrada Sidney Powell, “acaba de sacar al Kraken” judicial que aspira a demostrar un fraude electoral masivo. Powell, aun no formando parte de la representación jurídica del aún presidente de EEUU, y desmarcándose de la estrategia legal tejida por Rudy Giuliani, sustenta la demanda ante los estados de Georgia y Michigan bajo el supuesto del denominado “relleno de papeletas”, en este caso no de forma manual, sino a través del hackeo del software Dominion Voting System, el mismo utilizado por el régimen del otrora caudillo de Venezuela Hugo Chávez  para amañar las elecciones en Venezuela, y también empleado en 16 estados de EEUU para el recuento final de la contienda electoral.



Sidney Powell

La demanda

COMPLAINT-CJ-PEARSON-V.-KEMP-11.25.2020 (1)

La demanda de Powell desgrana minuciosamente el supuesto amaño electoral. Ésta se centra en la manipulación del software empleado para el conteo de votos.

Mientras parte de la sociedad reclama la inclusión de tecnología avanzada para los procesos electorales, se despierta cierto recelo ante su empleo, pues al contrario de lo que parece, puede ser el medio ideal para alterar el natural resultado de unas elecciones.

En cualquier caso, la demanda se sustenta en los siguientes puntos:

  • El fraude acabó siendo ejecutado por muchos medios, pero el principal fue la denominada técnica del “relleno de papeletas”. Esta práctica, que antes era localizable con mayor facilidad -pues dependía del amaño manual- ahora es altamente sofisticada y sibilina, pues se ejecuta a través de complejos sistemas informáticos (“it has now been amplified and rendered virtually invisible”).
  • El supuesto fraude masivo tiene que ver con el software y hardware de Dominion Voting System Corporation (“Dominion”), que el gobernador de Georgia Brian Kemp -también republicano- compró para el conteo electoral. Ahora Kemp parece ser un rebotado de la órbita de Trump, que dice avergonzarse de haber apoyado su candidatura.
  • Estas máquinas de votación denominadas Sequoia -vendida también a Dominion- se utilizaron en 16 estados, no solo en Georgia y Michigan.
  • El mercado del software Smartmatic de Dominion opera allende de EEUU, habiendo sido utilizado en países como Venezuela, donde fue empleado para manipular las elecciones de 2004 en las que se impuso el dictador Hugo Chávez.
  • La tecnología electoral de Smartmatic se denominó “Sistema de Gestión Electoral”, que fue pionera en este tipo de sistemas de conteo electoral. El sistema proporciona transmisión de datos de votación a través de Internet a un centro de tabulación central computarizado. Este sistema se activa a través de una pantalla digital que reconoce la huella del votante que a su vez está supuestamente computarizada, localizada.
  • Según expone la demanda, el problema reside en que las características del software Dominion no permite que una auditoría revele la mala asignación electoral, una redistribución arbitraria o sencillamente la eliminación de algunos votos.
    • En efecto, el acumulador central del sistema no incluye un registro fiable en tiempo real que mantenga la fecha y hora de todos los votantes.
    • Los componentes clave del sistema utilizan registros desprotegidos, que permite a un usuario no autorizado la oportunidad de agregar, modificar o eliminar arbitrariamente las entradas de registro.

Sucesos altamente sospechosos en Fulton

Para mayor abundamiento, lo acontecido en el State Farm Arena parece ser la evidencia del supuesto fraude electoral. El 3 de noviembre de 2020, después del cierre de las urnas, los operarios electorales localizaron una falsa fuga de agua que requería del cierre de la instalación. Todos los trabajadores electorales fueron evacuados del lugar durante varias horas alrededor de las 10:00 P.M.; pero algunos de ellos permanecieron en las instalaciones hasta las 01:00 A.M.. En efecto, en ese intervalo de tiempo varios operarios estuvieron trabajando sin supervisión en las máquinas de tabulación, pudiendo alterar el resultado electoral a su gusto.

Según Powell, existe evidencia física incontrovertible de que se violaron los estándares de seguridad física de las máquinas de votación, siendo manifiesto que se éstas se conectaron a Internet, contraviniendo toda suerte de leyes estatales y federales.

Además, los relatos de los trabajadores de Fulton en la investigación son contradictorios y no tienen la veracidad suficiente para acallar los rumores de fraude electoral.

El caso Fulton se configura, por lo tanto, como la revelación empírica del fraude que hace consistente la tesis para los “trumpistas”.

El sistema Dominion ya fue rechazado por Texas en 2018

El ya citado Brian Kemp y el secretario de Estado en Georgia Brad Raffensperger -también republicano- ignoraron todas las reflexiones que llevaron a la Junta Electoral de Texas en 2018 a no utilizar el software de Dominion, ya que éste erra “altamente vulnerable” a una manipulación no detectada y no auditable. Por lo tanto, en base al precedente marcado por Texas, la utilización de este mecanismo en otros estados podía deslizar la idea de conducta negligente por parte de Kemp y Raffensperger, o directamente de prevaricación en aras de propiciar un ulterior amaño electoral.

Brad Raffensperger

Sin ir más lejos,  el Dr. Andrew Appel, profesor de Ciencias de la Computación y Experto en Seguridad Electoral de Princeton manifestó recientemente lo siguiente sobre el sistema Dominion: “Descubrí cómo esa herramienta cambia algunos votos de un candidato a otro. Para piratear una máquina de votación, solo necesitas 7 minutos a solas con ella y un destornillador”.

También la demanda demuestra la declaración de un ex analista de inteligencia electrónica con experiencia en misiles SAM, que afirma que agentes que actuaban en nombre de China e Irán accedieron al software de Dominion para monitorear y manipular las elecciones, incluida, por supuesto, la elección presidencial de noviembre de 2020. Esa declaración además incluye una copia de los registros de patentes de Dominion Systems en los que Eric Coomer -quien supuestamente tiene lazos con Antifa- figura como el primero de sus inventores.

El experto Navid Keshavarez-Nia afirma, y así se recoge en la demanda, que el software de Dominion es vulnerable a la manipulación de datos por medios no autorizados y permite la alternación de los resultados electorales.

Concluye que cientos de miles de votos emitidos hacia el presidente Trump fueron transferidos al exvicepresidente Biden.

¿Votó gente sin saberlo? ¿Hubo votos no contabilizados?

Según dilucida la demanda, los registros de la Junta Electoral demuestran que se solicitaron y contaron al menos 96.600 votos ausentes en los que el votante nunca registró su participación electoral en las juntas del condado. Por lo tanto, deben descartarse, de antemano, 96.600 votos.

Además, el sistema de Dominion utilizado en Georgia no parece mostrar datos que casen entre el número de votantes y el número de votos emitidos. Así, en las elecciones de noviembre se descubrió durante la auditoría manual que se encontraron 3.300 votos en tarjetas de memoria que no se cargaron la noche de las elecciones. Además, en el condado de Floyd, otras 2.600 papeletas de voto no se habían escaneado. Esos votos redujeron la victoria de Biden sobre Donald Trump.

La ley de Georgia, (OCGA 21-5-552) tipifica el amaño con: (1) Mala conducta, fraude o irregularidad por parte de cualquier funcionario o funcionarios primarios o electorales suficiente para cambiar o poner en duda el resultado; (2) Cuando se hayan recibido votos ilegales o votos legales rechazados en las urnas suficientes para cambiar o poner en duda el resultado; (3) Por cualquier error al contar los votos o declarar el resultado de las primarias o elecciones, si tal error cambiara el resultado; o (4) Por cualquier otra causa que demuestre que otra era la persona legalmente nominada, elegida o elegible para competir en una segunda vuelta primaria o elección.

Argumenta la demanda de Sidney Powell que todos los motivos anteriores se cumplen y obligan al Tribunal a dejar de lado los resultados de las elecciones generales de 2020 que concluyeron de manera fraudulenta que el Sr. Biden derrotó al presidente Trump por 12,670 votos.

Se anula la certificación de votos en Georgia, Nevada y Pensilvania

Por lo pronto, además de la citada demanda de Sidney Powell, el letrado Lin Wood también trabaja codo con codo con el equipo del presidente para demostrar el fraude en Georgia. En Pensilvania, la magistrada Patricia McCullough fue la primera en anular la certificación electoral; y en Nevada un juez ha ordenado que se establezcan fechas para una audiencia, bloqueando así la certificación de votos favorable para el demócrata Joe Biden.

Al contrario de lo que las ruedas de molino mediáticas proyectan a machamartillo, las aspiraciones de Trump para revalidar su mandato al frente de la Casa Blanca siguen vivas. Y esto no quiere decir que Trump vaya a ser el presidente electo de la que aún sigue siendo la nación más poderosa del mundo, sino que aún se dirime la batalla legal que puede impugnar el resultado electoral de las pasadas elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

Sobre el autor: Pablo Capel es director de Economist & Jurist.
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