Europa, Europa y Europa
"25 de octubre, Día Europeo de la Justicia"
(Imagen: Comisión Europea)
Europa, Europa y Europa
"25 de octubre, Día Europeo de la Justicia"
(Imagen: Comisión Europea)
Escribir sobre el Día Europeo de la Justicia cuando Europa está “ardiendo” y hacerlo exclusivamente desde un plano jurídico es imposible, porque es imposible separar Derecho y sociedad. Y en los momentos de mayor turbulencia, como los que estamos viviendo, esta verdad se vuelve más evidente que nunca.
Por ello, precisamente ahora, cuando el ruido político amenaza con aturdirnos, es cuando más necesitamos invocar lo esencial: los valores y los derechos que identifican Europa. Y es desde aquí, desde nuestra condición de juristas, desde donde queremos reivindicar la Unión Europea.
El Día Europeo de la Justicia fue proclamado en 2003 por el Consejo de Europa y la Comisión Europea con un objetivo claro y necesario: acercar la justicia a los ciudadanos, informarles sobre sus derechos y fomentar una cooperación judicial transfronteriza más accesible y transparente entre los países miembros de la Unión Europea. Bajo dicha iniciativa tribunales, colegios de abogados, facultades de Derecho e instituciones jurídicas de toda Europa, organizan jornadas, congresos y espacios de diálogo que promueven el conocimiento y el valor de ser europeos.
Porque quizás uno de los grandes problemas de la Unión Europea es que no se conoce bien. Y lo que no se conoce, no se valora y no se defiende.
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Como juristas y defensores a ultranza de los valores que identifican Europa y que son la base de su construcción, entendemos que éstos, hoy más que nunca, deben ser objeto de reivindicación por parte de todos los europeos: la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho, la protección de los derechos de la persona, el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia y la solidaridad.
No son palabras vacías, sino el resultado de décadas en algunos casos, siglos de lucha, de errores, y de acuerdos que costó enormemente alcanzar. Los jóvenes europeos han crecido con derechos que generaciones anteriores tuvieron que conquistar a un precio altísimo. Y precisamente por eso, porque se han dado por sentado corren hoy el riesgo de ser invisibles hasta que desaparezcan.

(Imagen: E&J)
El Estado de Derecho es algo no solamente difícil de tener sino de mantener: cuesta esfuerzo, trabajo e implicación colectiva. Y debe exigirse a todos, a los europeos que lo disfrutan y a los no europeos que Europa acoge, porque los derechos sin obligaciones no son derechos son privilegios.
Emmanuel Macron lo dijo en su discurso en la Sorbona en abril de 2024, y hoy sus palabras cobran más valor que nunca: «Debemos ser lúcidos sobre el hecho de que nuestra Europa, hoy, es mortal. Puede morir, y eso depende únicamente de nuestras decisiones».
No hay que hablar desde el alarmismo, pero sí desde la necesidad urgente. Y esta necesidad nos lleva exactamente al tipo de reflexión que el Día Europeo de la Justicia nos invita a hacer: ¿qué Europa queremos? y ¿qué estamos dispuestos a hacer para defenderla?
Europa debe ser solidaria, fuerte y unida y para ello debe legislar para proteger los derechos de sus ciudadanos y exigir también, sin duda alguna, el cumplimiento de las obligaciones que la pertenencia a ese proyecto colectivo conlleva. Los que se sumen deben hacerlo desde el respeto a los valores que los acogen y desde el esfuerzo y trabajo que conlleva garantizarlos. Una Europa que solo da sin exigir no es sostenible, pero una Europa que exige sin proteger tampoco lo es.
Fomentar el conocimiento de Europa y la defensa de sus valores en un momento crítico de su existencia requiere, más que nunca, una posición clara y firme del europeísmo frente a los jóvenes europeos, que pueden sentirse hoy decepcionados, perdidos o directamente ajenos a un proyecto que a veces parece lejano, burocrático o incapaz de responder a sus problemas más inmediatos.
Y, sin embargo, Europa está en el día a día de los jóvenes europeos. Está en el Erasmus que les permitió estudiar en otra ciudad europea. Está en la tarjeta sanitaria que les cubre si enferman de viaje. Está en la protección de datos que limita lo que las grandes plataformas pueden hacer con su información. Está en los fondos que financian proyectos de innovación, sostenibilidad y cultura. Está en la libre circulación que les permite trabajar, vivir y amar en cualquier rincón de la Unión Europea.
El Día Europeo de la Justicia es, en ese sentido, una invitación dirigida especialmente a ellos: a conocer sus derechos y sus obligaciones. Porque no se puede defender aquello que no se conoce y no se puede construir aquello en lo que no se cree. Les toca a ellos ahora impulsar una Europa moderna ágil y flexible una Europa competitiva y exigente. La solución a los problemas que tenemos los europeos no puede ser un rechazo a Europa, la solución debe ser más Europa y una Europa mejor. Ello costará esfuerzo y trabajo, como supuso su construcción y esto es lo que debe hacer esta generación, y debe hacerlo defendiendo los valores europeos y exigiendo su respeto por todos.

(Imagen: Comisión Europea)
Los abogados tenemos en esto un papel fundamental. Somos los puentes entre los ciudadanos y la ley, entre los derechos proclamados y los derechos ejercidos. Nuestra función no es solo defender en un tribunal, es explicar, acercar, traducir la norma en solución concreta. En el marco europeo, esa función adquiere una dimensión adicional: cooperación judicial transfronteriza, reconocimiento mutuo de resoluciones, protección del consumidor en el mercado único, defensa de derechos fundamentales ante instancias supranacionales.
Defender la Unión Europea no es un acto de ingenuidad, es un acto de inteligencia colectiva. Es reconocer que, en un mundo de grandes bloques, de potencias que compiten, en ocasiones, sin escrúpulos y de amenazas que no respetan fronteras, la única respuesta posible es la unión. No una unión perfecta, Europa nunca lo ha sido, y seguramente no lo será, pero sí una unión comprometida, exigente y basada en el Derecho.
Este 25 de octubre, en el Día Europeo de la Justicia, desde el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona queremos lanzar un mensaje sencillo y firme: Europa merece ser conocida, defendida y mejorada. No desde la nostalgia ni desde el dogma, sino desde la convicción de que los valores que la fundaron, dignidad, libertad, igualdad, y justicia, siguen siendo la mejor respuesta que tenemos ante los desafíos de nuestro tiempo. Y desde este convencimiento seguiremos colaborando con instituciones europeas para dar a conocer y promover, entre nuestros jóvenes abogados, el valor de ser europeo.
La Unión Europea no puede ser un ideal del pasado, es una responsabilidad del presente que debemos trabajar y exigir. Es, sobre todo, una responsabilidad de todos los europeos, los de origen y también los que se suman a Europa.
En una posición, menos idealista si se quiere, más pragmática, debemos hacernos una sencilla pregunta: ¿qué otra opción nos queda a los europeos si no es defender la Unión Europea?

