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La firma

Los fondos europeos no son una partida de ajedrez

Ex ministro del Interior de España y magistrado.

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El punto de discordia fue la gestión de los fondos europeos de recuperación



El 27 de enero cayó el Gobierno italiano. El primer ministro Conte se vio obligado a dimitir ante la falta de apoyos parlamentarios. Esta ausencia de respaldo no se debía a una gestión manifiestamente mejorable de la pandemia. Tampoco era causa de la acentuada crisis económica a la que se enfrenta el país transalpino. Ninguno de esos motivos supuso el detonante de la dimisión; el punto de discordia fue la gestión de los fondos europeos de recuperación.

En la misma semana, en España, el Congreso aprobaba un decreto que daba un cheque en blanco al Gobierno de Sánchez e Iglesias para que dispusieran de estos fondos sin apenas restricciones y controles. Una decisión que pasó prácticamente desapercibida, pero que determinará el futuro de nuestro país en los años venideros.



La cuestión no es baladí. España prevé recibir un total de 140.000 millones de euros entre préstamos y subvenciones, algo que representa en torno a un 11% del PIB de nuestro país. Un volumen de financiación indispensable para nuestra recuperación económica, que supone un hito en la historia de la Unión Europea.

Bandera de la Unión Europea (FUENTE: Economist & Jurist)

Precisamente por ello, es fundamental un buen diseño del mecanismo de reparto de estos fondos, que sea capaz de detectar dónde son más necesarios y cómo invertirlos de la manera más eficiente y equitativa.

La comparación de España con el resto de países europeos resulta muy decepcionante

Si miramos a los países de nuestro entorno vemos propuestas muy variadas. Países como Francia o Grecia han nombrado a un comité compuesto por expertos y técnicos de diferentes campos, incluyendo premios nobel de Economía. Otros han optado por aprovechar la experiencia del sector privado, involucrando a empresarios y ejecutivos de prestigio. E incluso hay quienes han creado un Ministerio específico para el diseño y la coordinación de los fondos.

La comparación de España con el resto de países europeos resulta muy decepcionante. La persona encargada de dirigir el reparto de los fondos es Iván Redondo, el jefe de gabinete de Pedro Sánchez, un experto en comunicación política sin ninguna experiencia en la gestión de financiación pública ni formación económica.

El criterio de reparto de los fondos no será técnico ni económico

En consecuencia, todo hace sospechar que, bajo su liderazgo, el criterio de reparto de los fondos no será técnico ni económico, sino fundamentalmente político. Nada más lejos de los objetivos originales marcados por Bruselas, que son la generación de empleo de calidad, la digitalización de nuestras empresas para aumentar su productividad y la mayor sostenibilidad de la economía española.

Los fondos europeos no pueden convertirse en una multimillonaria partida de ajedrez, con la economía española como tablero y las empresas como piezas que avanzan o no en función de su cercanía al poder.

La hostelería española ha sido el sector más agraviado por la crisis de la Covid-19 (FUENTE: Economist & Jurist)

Frente a los que conciben la recuperación económica de España como una confrontación, desde Bruselas la entendemos como un proyecto de construcción compartido. Un esfuerzo que requerirá consensos, que deberá involucrar a comunidades autónomas y ayuntamientos, que debe estar asesorado por los mejores profesionales independientes, y que no puede sucumbir ante el clientelismo.

Los fondos europeos no pueden convertirse en una multimillonaria partida de ajedrez

De lo contrario, serán las propias instituciones europeas, la Comisión Europea y el Parlamento, quienes deban censurar la gestión de los fondos por parte del Gobierno. El Gobierno de España se enfrentaría a un jaque mate institucional, y podría correr el mismo destino que el Gobierno italiano.

Moncloa debe dejar a un lado los juegos políticos y los cálculos electorales, y replantear la gestión de los fondos europeos. Es demasiado lo que está en juego para España, y no tendremos segundas oportunidades.

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