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La firma

Sobre el caso Dina; el tenebrismo de la política vuelve a asaltar la independencia del Poder Judicial



La política no es campo de juegos florales, ni de ejercicios espirituales; es una actividad descarnada donde aflora lo más abyecto de nuestra condición.

El ejercicio de la política, que es el ejercicio de la villanía y el pillaje, de la traición, debe ser acotado escrupulosamente por la acción de la Justicia. Esta será el cortafuegos para que la podredumbre del ejecutivo y legislativo solo invada el terreno ético de sus actores, que no la acción de impartir la ley, única esperanza para la supervivencia del Estado, dizque de la nación.

El caso Dina no sólo saca a relucir una nueva trapacería del vicepresidente segundo del Gobierno, algo habitual y necesario para la supervivencia del régimen del 78, sino que pone de manifiesto la urgencia con la que tenemos que proteger a la Justicia de la injerencia de lo que per se es pernicioso; el ejercicio de la política. De lo contrario, asistiremos en el medio plazo al definitivo derribo de la nación.





Pablo Iglesias ha vuelto a mentir

Cuando Manuel García Castellón, titular del Juzgado Central de Instrucción nº6 de la Audiencia Nacional, abrió una pieza secreta dentro del caso Tándem -el hilo infinito de agresiones a la ley vertebradas por José Manuel Villarejo-, Pablo Iglesias figuraba como “perjudicado”, lo que sirvió de coartada a Podemos para presentarse ante los electores de cara a los comicios de abril de 2019 como una víctima ante los poderes mediático-facciosos y las “cloacas del Estado”.





Ahora sabemos que en enero de 2016 Pablo Iglesias, dos meses después del robo del móvil a Dina Bousselham -el tuétano del asunto-, tuvo una reunión con el presidente del Grupo Zeta (Interviú), Antonio Asensio, en la que éste devolvió la tarjeta de memoria al líder postmarxista, además de comprobar su contenido mediante un lector.

¿Por qué la tarjeta de memoria había llegado a Asensio? ¿por qué el dispositivo estaba en perfecto estado? Nunca lo sabremos, pero las apuestas van dirigidas hacia a algún cenagal; ya sea mediático, político o judicial.

Después de haber recibido la tarjeta, Iglesias la guardó durante año y medio y se la devolvió a su ex compañera -política y carnal- quemada e inutilizable.

La trapacería de Iglesias consta en autos, ya que García Castellón señala que:

  • Iglesias tuvo en su poder la tarjeta de Dina antes de que se encontraran los archivos en poder de José Manuel Villarejo.
  • Pablo Iglesias ocultó a Dina que tenía la tarjeta de memoria.
  • Finalmente, Iglesias Turrión devolvió a Dina Bousselham la tarjeta de memoria dañada.

La información de la tarjeta de memoria sustraída a Dina contenía capturas de pantalla muy comprometedoras para Iglesias, como el deseo proferido hacia Mariló Montero: “la azotaría hasta que sangrase… esta es la cara B de lo nacional popular… Un marxista algo perverso convertido en un psicópata..”; “vas a ver lo que es un macho alfa cuando acosan a alguien de su grupo”; “estoy gozando”.

Así consta en autos, redactado por el propio García Castellón, que “Resulta acreditado que cuando Pablo Iglesias Turrión accedió al contenido de la tarjeta de memoria, el 20 de enero de 2016, pudo ver que estas imágenes estaban allí, como él mismo reconoció, admitiendo que examinó la tarjeta en un ordenador de la sede del grupo editorial del Sr. Asensio”.

Por lo tanto, lo único que sí queda acreditado no es que se hubiera urdido un plan con ramificaciones en el aparato mediático y policial para derribar a Podemos, sino que Pablo Iglesias mintió, lo que ha servido para retirar su estatus de “perjudicado” en el procedimiento.

Además, esto podría servir para investigar al vicepresidente segundo por un delito de daño informático, tipificado en el artículo 264 del Código Penal.

El fiscal anticorrupción Stampa mantenía una relación íntima con Marta Flor, abogada de Iglesias

Según el otrora coordinador jurídico de Podemos, José Manuel Calvente -un atisbo de honestidad en esta intriga de la corte- la abogada Marta Flor e Ignacio Stampa mantuvieron “relaciones íntimas”.

De ser esto cierto y quedar verificado, ambos deberían haberse apartado del procedimiento, y de no hacerlo, podrían tener consecuencias penales.

Más tarde Calvente informó al superior jurídico de Podemos de la relación entre Stampa y Flor, y ésta, haciéndose valer del estigma que supone la acusación por un delito sexual, acusó a Calvente de acoso sexual. Dos meses más tarde Calvente fue cesado por Podemos.

¿Qué hará la Fiscalía General del Estado?

Al parecer la FGE, órgano prostituido ética y estéticamente, ha iniciado diligencias informativas para comprobar si, efectivamente, Flor y Stampa tuvieron relaciones íntimas y si la Fiscalía ha perpetrado algún delito en aras de proteger al líder de Podemos.

Más daño institucional puede clausurar un ciclo ignominioso para España

Los fustes de nuestra “democracia”; la Corona y el régimen del 78 con sus respectivas instituciones, están más que erosionados. El problema deviene en que la alternativa a este modelo depende de un proceso constituyente que, si se produjera ahora, sobredimensionaría la potencia política de los demoledores de la propia nación.

Lo único que evitaría esto es asegurar la independencia del Poder Judicial. Y cada vez nos alejamos más de ese cometido.

Y únase a los autos de su razón.

Pablo Capel Dorado.
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