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La firma

Sobre el desgaste institucional tras la pandemia: un ataque frontal contra el Estado de Derecho



El presente, marcado por el estado de alarma y la suspensión de derechos fundamentales, no ha hecho más que apuntalar los vicios inherentes en nuestro entramado institucional. El virus no ha carcomido las instituciones; ha incendiado el velo que nos impedía localizar su disfuncionalidad.

Las Cortes, son definitivamente un juego de charlotadas que proyectan una -cada vez más débil- identificación con el ciudadano. El artificio circense viene a disimular lo troncal: nuestros derechos y libertades son otorgados y su durabilidad depende del arbitrio de la élite institucional-funcionarial.

Poco importa que el estado de alarma sea inconstitucional, porque los cauces legales no se cumplen. Parece no importar que la Fiscalía General del Estado o la Abogacía del Estado sean meros juguetes en manos de mercachifles. Y los jueces, ¿operan con independencia o acaban desdoblados ante la hegemonía del discurso?





Lo que está en juego no es la supervivencia o extinción de un Gobierno. Lo que se dirime es más trascendente, allende izquierda y derecha: nuestro Estado de Derecho. ¿Lo ven?





Y únase a los autos de su razón.

Pablo Capel Dorado, director.

 

1 Comentario

1 Comentario

  1. 14/06/2020 at 19:27

    Tanto la Fiscalía Como la Abogacía del Estado están perdiendo día a día su carácter institucional para convertirse en asesores particulares de las ideologías de cualquier signo, creando con ello un vacío de las instituciones del Estado de Derecho.

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