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La firma

Sólo la mitad de los trabajadores de todo el mundo ocupan puestos de trabajo correspondientes a su nivel de formación

En los países de renta baja, sólo uno de cada cuatro trabajadores ocupa un puesto de trabajo correspondiente a su nivel de estudios

Magistrado-Juez de lo Social de Barcelona.

Tiempo de lectura: 7 min



La firma

Sólo la mitad de los trabajadores de todo el mundo ocupan puestos de trabajo correspondientes a su nivel de formación

En los países de renta baja, sólo uno de cada cuatro trabajadores ocupa un puesto de trabajo correspondiente a su nivel de estudios



Según un reciente informe de la OIT, dado a conocer el pasado día 17 de septiembre de 2021, a lo largo de los años, se ha invertido un esfuerzo considerable en mejorar el nivel educativo de las personas en todo el mundo, especialmente en el marco de la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, los enormes avances logrados en el aumento de los niveles de educación, especialmente entre las mujeres y las niñas, no se han traducido en las correspondientes mejoras en los resultados del mercado laboral.

Muchas personas trabajan en empleos que no se corresponden con su nivel de estudios. Al mismo tiempo, muchos empresarios afirman tener dificultades para encontrar trabajadores con las competencias que necesitan para ampliar su negocio e innovar con éxito. Este fenómeno comporta una importante desconexión entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo.

Tanto las mujeres como los hombres tienen dificultades para encontrar empleos que se correspondan con su formación



A partir de los datos de las encuestas de población activa sobre el nivel de educación y las ocupaciones de todos los trabajadores empleados en más de 130 países, la OIT estima que sólo alrededor de la mitad de estos trabajadores ocupan puestos de trabajo correspondientes a su nivel de educación. El resto está sobreeducado o infraeducado para su Trabajo, de modo que:

  1. Los trabajadores de los países con mayores ingresos tienen más probabilidades de ocupar puestos de trabajo acordes con su nivel de estudios.
  2. En los países de renta alta, este es el caso de alrededor del 60% de los empleados.
  3. Los porcentajes análogos para los países de renta media-alta y media-baja son del 52% y el 43%, respectivamente.
  4. En los países de renta baja, sólo uno de cada cuatro trabajadores ocupa un puesto de trabajo correspondiente a su nivel de estudios.

Las anteriores observaciones sugieren, pues, que la tasa de adecuación aumenta con el nivel de desarrollo de los países.

«Los enormes avances logrados en el aumento de los niveles de educación no se han traducido en las correspondientes mejoras en los resultados del mercado laboral» (Foto: Economist & Jurist)

Veamos, seguidamente y con mayor detenimiento, los principales resultados de las encuestas realizadas:

  1. La sobreeducación y la infraeducación coexisten en todos los países, pero los patrones difieren según el nivel de ingresos

Aunque tanto la sobreeducación como la infraeducación se dan en todos los países, independientemente de su nivel de renta, existen patrones diferentes para los distintos grupos de renta de los países. La infraeducación es más frecuente en los países de renta baja, mientras que la sobreeducación es más frecuente en los países de renta alta.

En los países de renta alta y media-alta, alrededor del 20% de todos los empleados están sobreeducados (es decir, tienen más educación de la requerida para sus trabajos); la proporción correspondiente para los países de renta media-baja es de alrededor del 12,5%, mientras que en los países de renta baja es inferior al 10%. Es probable que las tasas más altas de sobreeducación en los países de renta alta se deban a la composición de la mano de obra, que se caracteriza por un nivel de educación relativamente alto.

La pandemia de COVID-19 ha tenido probablemente un impacto en la tasa de desajuste educativo entre las mujeres

Siempre existirá un cierto grado de sobreeducación porque algunos individuos aceptan trabajos por debajo de su nivel de educación, ya sea porque estos trabajos ofrecen ventajas específicas (como un trabajo menos exigente y estresante, una mejor conciliación de la vida laboral, una mejor protección social, tiempos de desplazamiento más cortos y una mayor responsabilidad social) o porque carecen de experiencia. Para algunos de estos trabajadores, la sobreeducación puede ser sólo una situación temporal.

Sin embargo, cuando la sobreeducación se debe a distorsiones del mercado laboral en las que la oferta de trabajadores con un nivel de educación superior supera la demanda, suele ser un fenómeno a más largo plazo y suele requerir intervenciones políticas.

La infraeducación también se observa tanto en los países de renta baja como en los de renta alta. Los países de renta baja son los que presentan la mayor proporción de trabajadores infraeducados: aproximadamente el 70% de los ocupados tienen menos estudios de los que se requieren para su trabajo. La proporción análoga para los países de renta media-baja es de alrededor del 46%, mientras que en los países de renta media y alta es de alrededor del 20%.

La principal razón de la infraeducación es el nivel relativamente bajo de estudios de la mano de obra existente y/o la falta de cualificaciones formales, especialmente en los países de renta baja. Algunos de estos trabajadores infraeducados pueden seguir haciendo su trabajo correctamente porque han adquirido las competencias necesarias a través de la formación en el puesto de trabajo, la experiencia, el autoaprendizaje, las actividades sociales o el voluntariado.

Tanto la sobreeducación como la infraeducación pueden tener consecuencias y costes negativos para los trabajadores, los empresarios y la sociedad en general. La sobreeducación puede dar lugar, por ejemplo, a salarios más bajos, menor satisfacción en el trabajo, pérdida de motivación, mayor índice de búsqueda en el trabajo, expectativas no cumplidas y menor rendimiento de la inversión en educación. La infraeducación, por el contrario, puede tener un impacto negativo en la productividad, el crecimiento económico y la innovación.

Además, muchos trabajadores infraeducados tienen dificultades para pasar de la economía informal a la formal debido a la falta de cualificaciones formales requeridas para trabajos en el sector formal que son similares a los que realizan de manera informal. La infraeducación también puede impedir que los trabajadores pasen de las industrias mal pagadas a los empleos mejor remunerados del sector de los servicios, y que hagan frente a los cambios provocados por los avances tecnológicos, la automatización y la digitalización. Los trabajadores con escasa formación corren un mayor riesgo de perder su empleo, especialmente durante una crisis.

2. Las mujeres de los países de renta alta tienen más probabilidades de estar sobreeducadas que los hombres, mientras que las de los países de renta baja tienen más probabilidades de estar infraeducadas

Cuando se desglosan los datos por sexo, se observa que tanto las mujeres como los hombres tienen dificultades para encontrar empleos que se correspondan con su formación. Sin embargo, mientras que en los países de renta alta no hay diferencias significativas entre ambos sexos en cuanto al nivel de adecuación, las mujeres de los países de renta baja tienen menos probabilidades que los hombres de tener empleos que se correspondan con su nivel de formación.

En los países de renta alta, la tasa de sobreeducación es mayor para las mujeres que para los hombres; en los países de renta media-alta, no hay diferencias significativas; y en los países de renta baja, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de estar infraeducadas para los trabajos que realizan.

Estas diferencias en los patrones de desajuste educativo entre mujeres y hombres, y entre los países de ingresos bajos y altos, sugieren que, a medida que un país se desarrolla, muchas mujeres bien formadas acabarán ocupando puestos de trabajo que están por debajo de su nivel educativo. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que algunas mujeres pueden aceptar estos trabajos porque ofrecen ventajas específicas (por ejemplo, como se ha mencionado anteriormente, un trabajo menos exigente y estresante, un mayor equilibrio entre la vida laboral y la personal, una mejor protección social, desplazamientos más cortos, una mayor responsabilidad social, etc.).

Para reducir el número de mujeres que aceptan trabajos para los que están sobreeducadas, puede ser necesario adoptar políticas que promuevan un reparto equitativo de las responsabilidades domésticas y de cuidado entre hombres y mujeres, y que mejoren el acceso a los servicios de guardería, lo que a su vez puede favorecer un mejor equilibrio entre la vida laboral y la personal.

La heterogeneidad de los modelos de desajuste educativo pone de manifiesto la importancia de no limitarse a considerar el fenómeno a nivel agregado, sino también de identificar las razones de tales desequilibrios.

Aunque en la actualidad no se dispone de datos detallados relevantes, la pandemia de COVID-19 ha tenido probablemente un impacto en la tasa de desajuste educativo entre las mujeres, especialmente las de menor nivel educativo porque tienden a concentrarse en las industrias de servicios más afectadas por las restricciones relacionadas con la pandemia, como el comercio minorista y la hostelería, y porque es más probable que tengan que cuidar de los niños. No sólo es probable que la tasa de concordancia de las mujeres haya disminuido, sino que también muchas mujeres han pasado a trabajar a tiempo parcial ocupación , han perdido su empleo o han abandonado por completo la población activa. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América, la proporción de trabajadoras emparejadas descendió del 60,2% en 2019 al 57,1% en 2020, mientras que en la República Dominicana, que depende en gran medida del sector turístico, la tasa de emparejamiento de las mujeres disminuyó en 2020, mientras que la de los hombres aumentó

  1. Los asalariados tienen más probabilidades de ser emparejados que los autónomos

Por norma general, los asalariados tienden a estar mejor emparejados que los autónomos, especialmente en los países de bajos ingresos. Los autónomos tienen una tasa de subeducación considerablemente mayor. Mientras que para algunos autónomos, como los trabajadores por cuenta propia y los empresarios, el nivel de educación no es el criterio más importante para dirigir un negocio, una gran parte de los subeducados en los países de bajos ingresos está formada por trabajadores familiares que cotizan y que tienen una educación inferior a la básica.

  1. El nivel de correspondencia es mayor en los países con menor desigualdad salarial

Los países con tasas de correspondencia muy bajas tienden a tener mayores diferencias salariales. Esto es especialmente pronunciado en los países de renta baja y media-baja, donde menos del 30% de los ocupados ocupan puestos de trabajo correspondientes a su nivel educativo y alrededor del 10% de los trabajadores reciben más del 50% del total de los ingresos laborales.

  1. En la mayoría de los países existe una discrepancia significativa entre la proporción de trabajadores con estudios superiores y la proporción de puestos de trabajo que requieren ese nivel de estudios

Al examinar específicamente la proporción de puestos de trabajo que requieren un nivel de educación avanzado y la proporción de trabajadores que tienen dicha educación, podemos observar que en la mayoría de los países existe una discrepancia significativa entre ambos. Por ejemplo, en la mayoría de los países de bajos ingresos, la proporción de este tipo de puestos de trabajo supera en más de un 20% a la proporción de trabajadores con un alto nivel de formación. Esto significa que en muchos países se necesitan políticas para elevar el nivel de educación de quienes ocupan puestos de trabajo altamente cualificados.

Finalmente, el informe concluye con las siguientes observaciones:

a) A pesar de los considerables avances en la mejora del acceso a la educación y el aumento del nivel educativo de las personas en todo el mundo, muchos trabajadores siguen teniendo una formación insuficiente para los trabajos que desempeñan, especialmente en los países de renta baja. Al mismo tiempo, muchas personas de los países de renta alta trabajan en empleos que requieren un nivel de educación inferior.

b) Tanto la infraeducación como la sobreeducación reflejan un uso inadecuado del capital humano y, si son persistentes, estos desajustes pueden suponer un elevado coste económico y social para los trabajadores, los empresarios y la sociedad en su conjunto. Para respaldar la elaboración de políticas basadas en datos empíricos destinadas a reducir los desajustes, es necesario evaluar en qué medida el nivel de educación de los trabajadores se corresponde con el nivel de educación que exigen sus puestos de trabajo, y también comprender las causas y las consecuencias tanto de la sobreeducación como de la infraeducación entre los distintos grupos de población (como las mujeres y los hombres, los jóvenes y las personas mayores, los trabajadores migrantes). Esta información es esencial para la planificación macroeconómica y del desarrollo de los recursos humanos y para la formulación de políticas adecuadas.

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