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Tribunal Supremo

Condenado un policía que hirió a una alumna en unas prácticas por usar munición real

El Tribunal Supremo estima que el agente cometió una imprudencia grave

(Foto: RTVE)

Tiempo de lectura: 4 min



Tribunal Supremo

Condenado un policía que hirió a una alumna en unas prácticas por usar munición real

El Tribunal Supremo estima que el agente cometió una imprudencia grave

(Foto: RTVE)



La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de casación interpuesto por un agente de los mossos de squadra contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona que le condenaba por haber cometido una imprudencia grave. El agente, instructor de la policía autonómica, hirió de bala a una de sus alumnas por utilizar por error munición real en un ejercicio. A raíz del disparo, la alumna ha sufrido una pérdida importante de funcionalidad que le impide realizar muchas labores de los agentes de policía.

Según la sentencia, a la que ha tenido acceso la web Noticias Jurídicas, en un ejercicio en el que el agente instructor realizaba pruebas de manejo de armas “utilizó su arma reglamentaria la cual, incumpliendo las normas del centro que prohíben que las armas reglamentarias lleven el cargador incorporado, lo llevaba puesto”. A tenor del relato de los hechos, “el acusado incumplió su obligación de percatarse que el cargador estaba puesto. Volvió a correr la corredera con lo cual el arma quedó preparada para disparar y apuntó hacia delante donde estaba dentro de su trayectoria la alumna. Presionó el gatillo, y por el impacto en sus manos del retroceso del arma subió ligeramente las manos de forma que el proyectil impactó en el muslo de la pierna derecha de la joven”.



La herida le provocó una serie de lesiones en su mayoría de carácter permanente “que no le impiden la realización de todas las labores de la profesión de mosso de escuadra, pero sí le impiden y contraindican determinados trabajos físicos intensos y moderados sostenidos, por lo que determina que dentro del cuerpo de los mossos desarrolle un puesto de trabajo físico sedentario y ligero”.

Audiencia Provincial de Barcelona. (Foto: Wikipedia)

Fallo de la Audiencia Provincial

En marzo de 2014, cinco años después de que se `produjeran los hechos, el caso llegó a la Audiencia Provincial de Barcelona, que calificó los hechos como “imprudencia grave”. El tribunal emitió una sentencia en la que condenaba al agente, como autor de un delito de lesiones que causan inutilidad cometido por imprudencia grave a cinco meses de prisión, con inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo mientras la duración de la condena. Además, fue inhabilitado para ejercer como instructor de los mossos durante cinco meses y se le prohibió portar armas durante 11 meses. Asimismo, se le condenó a pagar a la herida una indemnización de 85.317 euros.

El agente instructor recurrió en casación al Supremo. La Sala de lo Penal del Alto Tribunal entiende que “la calificación de la imprudencia que ha realizado el Tribunal es correcta según se desprende del resultado de hechos probados, y, sobre todo, atendiendo al carácter profesional de quien estaba realizando la enseñanza que, en lugar de utilizar un arma simulada, o sin cargador, se equivoca de forma grave y utiliza un arma cargada y con balas para hacer actos con posibilidad de ser disparado el arma y alcanzar a alguno de los asistentes, como así ocurrió”.

Sobre este asunto, la sentencia, cuyo ponente ha sido el magistrado Vicente Magro Servet, hace un profundo análisis sobre la diferencia entre imprudencia grave y la menos grave en los supuestos en que se exige un especial deber de cuidado. Tras este estudio, confirma que en este caso se está ante una imprudencia grave porque al instructor se le exigía un deber de diligencia y previsibilidad extremo ante el riesgo evidente de que el resultado lesivo ocurriera al utilizarse un arma cargada con balas en unas prácticas con alta previsibilidad de que el arma fuera disparada.

Para el Supremo, no hace falta siquiera ser un profesional para darse cuenta de que en estos casos debe utilizarse un arma simulada y no un arma reglamentaria con cargador y con balas en su interior, por lo que en el caso, y tratándose de un profesional encargado de la enseñanza, le era exigible una mayor diligencia en la comprobación.

Vicente Magro Servet, magistrado ponente de la sentencia. (Foto: UMH)

En el recurso planteado por el agente instructor ante del Supremo, además de cuestionar la calificación imprudencia grave, denuncia la infracción del principio acusatorio en el fallo de la Audiencia Provincial, “ya que las acusaciones al calificar los hechos como constitutivos de un delito de lesiones imprudentes del artículo 152.1.3º en relación con el artículo 150 del Código Penal estaban fundando su petición en la existencia de deformidad”.

El Supremo, sin embargo, afirma que “no puede entenderse que existe vulneración del principio acusatorio en este caso, ya que no ha concurrido indefensión material alguna. El recurrente conocía perfectamente el tipo penal por el que se le acusaba, y, sobre todo, los hechos por los que se le acusaba, y las capacidades y posibilidades de defensa son las mismas, ya lo sea por pérdida o inutilidad de un órgano o miembro principal, sea por deformidad, habida cuenta que el concepto básico de elección del artículo 150 es equiparable en ambos casos y las posibilidades de defensa no se han reducido, ya que lo que hace el Tribunal es ajustar la sentencia a la prueba practicada en el juicio oral”.

Por otra parte, el agente afirmaba que su condición de profesional ha sido valorada dos veces y supone una vulneración del principio non bis in ídem.No puede admitirse que se haya entendido que la condición profesional del recurrente se haya valorado dos veces y suponga una vulneración del principio non bis in ídem, ya que la circunstancia de que entre los factores que determinan la existencia de la imprudencia grave se refiera la condición del agente es un dato más de entre la globalidad de circunstancias tenidas en cuenta para apreciar la imprudencia grave”. Sostiene el tribunal que la referencia profesional ha sido un dato aislado y puntual, y de menor relevancia que el resto de las circunstancias concurrentes con respecto a cómo se desarrolló la conducta imprudente y la exigencia del deber de cuidado que se exigía.

A tenor del análisis que hace la Sala de los hechos, los magistrados han decidido desestimar el recurso del agente contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona.

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