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Tribunal Supremo

Los clubes de alterne deben dar de alta a sus trabajadoras en la Seguridad Social aunque ejerzan la prostitución

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de los dueños de un local condenados por un delito contra los derechos de los trabajadores

(Foto: E&J)

Redactor de Economist & Jurist

Tiempo de lectura: 5 min



Tribunal Supremo

Los clubes de alterne deben dar de alta a sus trabajadoras en la Seguridad Social aunque ejerzan la prostitución

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de los dueños de un local condenados por un delito contra los derechos de los trabajadores

(Foto: E&J)



Las trabajadoras de un club de alterne tienen que ser dadas de alta en la Seguridad Social aunque paralelamente practiquen la prostitución. Así lo entiende la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que ha dictado sentencia en la que resuelve un recurso de casación interpuesto por los dueños de un club de alterne y un hotel contra un fallo de Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cantabria, que los había condenados por un delito contra los derechos de los trabajadores.

Los hechos objeto de la sentencia se remontan a mayo de 2017, cuando un equipo de la Guardia Civil en colaboración con inspectores de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, se personaron en un club de alterne en la localidad cántabra de Heras, que era explotado por un hotel, con la finalidad de realizar una visita en el marco de las actividades inspectoras y de lucha contra el crimen organizado y la trata de seres humanos.



En esta inspección constataron que en el club de alterne se encontraban prestando diversos servicios un total de 25 personas, de las cuales 21 no estaban dadas de alta en la Seguridad Social y se dedicaban a la actividad de «alterne». Siete carecían de permiso para trabajar en España.

Según se desprende de la investigación, estas 21 mujeres ejercían labores de alterne captando clientes para incentivar el consumo de bebidas y recibían una retribución consistente en una comisión por cada copa en función del precio. Estas cantidades eran establecidas previamente por la empresa y pagadas a las chicas por ésta, no por los clientes. En el relato de los hechos incluido en la sentencia se constata que “el club fijaba el horario de las trabajadoras, con la flexibilidad propia de su actividad entre las 17:00 y las 5:00 horas a.m., coincidiendo con el de apertura y cierre del local. Algunas disponían de habitaciones para pernoctar en el establecimiento por las que no pagaban nada si no las utilizaban para realizar ningún servicio”.

Ante esta circunstancia, la Inspección de Trabajo levantó las correspondientes actas de infracción grave y muy grave.

Fachada del Tribunal Supremo. (Foto: ACN)

Condenas de cárcel

El caso llegó a la Audiencia Provincial de Santander, que condenó a los dos acusados como como autores penalmente responsables de un delito contra los derechos de los trabajadores a una pena de dos años de prisión a cada uno de ellos, a la inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena e inhabilitación especial para el ejercicio del cargo de administrador de industria o comercio por el mismo periodo de dos años y multa de ocho meses con una cuota diaria de 10 euros. Asimismo, cerraba el de club de alterne por dos años.

Los acusados interpusieron recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJ de Cantabria que en su fallo (sentencia 9/2020) desestimaba el recurso. Esto llevó a los condenados a acudir al Supremo, que presentaron sendos recursos de casación.

El primer motivo entablado por ambos acusados invoca como cobertura el artículo 849.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) y denuncia la “indebida” aplicación del artículo 311.2 b) del Código Penal.

A juicio de la defensa, “los hechos declarados probados carecen de relevancia típica, ya que la actividad que se desarrollaba en el hotel consistía en el ejercicio simultáneo del alterne y la prostitución, actividad…de imposible escisión«. Añade el recurrente que «…las mujeres que allí se encontraban no trabajaban para el hotel. No recibían ninguna orden de nadie ni cobraban comisión alguna». Se limitaban, por tanto, a ejercer «…la prostitución por su cuenta en el hotel y para esa actividad es absolutamente indispensable que alternen con los clientes, puesto que es la forma de captación que tiene para su actividad principal, que es la prostitución» recoge el recurso.

Argumentación del Supremo

El Supremo, sin embargo, no comparte la argumentación de la defensa y en su sentencia, cuyo ponente a sido el magistrado Manuel Marchena, hace suya la argumentación de la Audiencia Provincial de Santander y que fue ratificada por el TSJ de Cantabria. En la misma se daba por probado que en el club de alterne trabajaban 25 personas, de las que 21 no estaban dadas de alta y ejercían y ejercían la actividad de alterne y otras siete no tenía permiso de trabajo en España. Establece la sentencia de la Audiencia que las trabajadoras alternaban con clientes e incentivaban el consumo de bebidas por lo que recibían una comisión pactada con los dueños del club, que además les fijaba el horario. Algunas disponían de habitaciones para pernoctar en el establecimiento por las que no pagaban nada si no las utilizaban para realizar ningún servicio.

El magistrado Manuel Marchena, ponente de la sentencia. (Foto: LV)

Teniendo en cuenta estos elementos, afirma el Supremo que “más allá de la reivindicada inescindibilidad entre el alterne y el ejercicio de la prostitución, lo cierto es que la Audiencia Provincial ha delimitado claramente entre una labor de alterne, claramente reglamentada en la relación entre las mujeres y la empresa para la que trabajaban, respecto de retribución y horarios, y una prostitución ocasional que era fruto siempre de una decisión personal, libre y voluntaria de cada una de ellas”.

Explica la Sala de lo Penal del Supremo en su fallo que, en la sentencia de apelación, el TSJ rechazaba la argumentación de la defensa con un razonamiento que esta Sala hace propio: “… la calificación jurídica de una situación jurídicamente compleja está determinada no por la escindibilidad o inescindibilidad de los elementos que la integran, sino por la relación de prevalencia existente entre los mismos”.

“La sentencia apelada”, continua el fallo del TSJ, “declara probado que los servicios de la actividad de alterne se realizaban de forma voluntaria y remunerada (comisiones y alojamiento) por cuenta del club y en el ámbito de su organización y dirección (horario de trabajo y uniforme), es decir la sentencia describe los elementos ajenidad y dependencia propios de una relación laboral por cuenta ajena”.

“Esa relación de trabajo por la actividad de alterne permita a las mujeres en cuestión acceder al ejercicio de la prostitución en las mismas habitaciones que la empresa ponía a su disposición como alojamiento gratuito”, continúa el TSJ, el cual deduce que “la condición de prestadora de servicios de alterne era la que permitía el ejercicio de la prostitución en el hotel, previo pago de lo pactado a la empresa por cada uno de los servicios. En esta relación, el ejercicio por cuenta propia de la prostitución era una actividad subordinada a la prestación de los servicios de alterne por cuenta ajena”.

Doctrina constante

La sentencia recuerda que la doctrina de la Sala IV del Tribunal Supremo se mantiene constante: “De un lado, se define la actividad de alterne como aquélla consistente en la captación y entretenimiento de clientes, induciéndose a realizar consumiciones y obteniendo por ello una contraprestación de las propias consumiciones. La actividad será de prostitución cuando además de esa actividad de alterne se lleve a cabo el ejercicio de la prostitución”.

La Sala IV del alto tribunal ha señalado en varias sentencias, como por ejemplo 1390/2004 de 22 de noviembre y 1084/2016, de 21 de diciembre y 1.099/2016, de 21 de diciembre que «el hecho de concertar entre las partes una actividad consistente en prestar servicios, mediante la permanencia en un determinado periodo de tiempo en el local, sometida a horario para la captación de clientes, al objeto de consumir bebidas, evidencia una actividad en la que concurren las notas tipificadoras de toda relación laboral, cuales son la prestación de servicios por cuenta ajena, habitualidad en los mismos, dependencia, retribución y jornada; llegando a precisar que la relación que mantienen las señoritas de alterne con el titular del establecimiento donde desempeñan su cometido es de naturaleza laboral».

Teniendo en cuenta los argumentos expuestos, el Supremo rechaza el recurso de casación interpuesto por los dos condenados.

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