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Estilo de Vida

Cinco hábitos para… ¿reducir peso después de la Navidad?

Que no le hagan sentir culpable: no tiene por qué pasar de la bandeja de turrones a los zumos verdes

(Foto: E&J)

Tiempo de lectura: 4 min



Estilo de Vida

Cinco hábitos para… ¿reducir peso después de la Navidad?

Que no le hagan sentir culpable: no tiene por qué pasar de la bandeja de turrones a los zumos verdes

(Foto: E&J)



Se acaba la Navidad y seguramente serán muchos los que vuelvan la vista atrás con remordimiento por todos los turrones comidos de más. Ahora que la burbuja festiva ha estallado, comienza la búsqueda desesperada de soluciones rápidas para adelgazar, sobre todo de cara al verano.

Olvídate de los milagros

Lo primero que tenemos que decir es casi una obviedad: no se engañe, las “dietas milagro” no existen. Si quiere perder peso de forma segura acude a un nutricionista o a un endocrino, no a cualquier falso gurú de internet que prometa resultados increíbles en poco tiempo.



Las dietas de moda no son la mejor manera de perder peso de forma permanente, con frecuencia incentivan las subidas y bajadas constantes de kilos. Estas fluctuaciones se asocian con un mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias y muerte súbita debido a causas cardiacas.

Las dietas que promueven una pérdida de peso masiva y además son restrictivas implican, en muchas ocasiones, déficits de vitamina D y calcio, carencias nutricionales relacionadas con la osteoporosis.

«Si quiere perder peso de forma segura acuda a un nutricionista o a un endocrino» (Foto: E&J)

Calma, no es para tanto

En segundo lugar, y también es importante decirlo: la Navidad dura poco más de dos semanas. Aunque se tenga la impresión de que se ha engordado mucho, realmente no es así. En marzo de 2000 la publicación científica ‘New England Journal of Medicine’ se hizo eco de un interesante estudio que se propuso averiguar las diferencias entre el aumento de peso que los ciudadanos estiman ganar en el periodo navideño y el peso que en realidad ganan.

¿El resultado? Los participantes estimaron que su peso aumentaría una media de 2,3 kilos durante las festividades, aunque las previsiones aportadas oscilaron desde un mínimo de 2 hasta un máximo de 5 kilos. La media real de aumento de peso de todo el grupo fue de apenas medio kilo.

La percepción del propio peso tiene un componente emocional. Muchas veces situaciones de incomodidad, de malestar físico o sentimental, se asocian de forma irreal con un supuesto aumento de peso. Así, tras una comida copiosa, hay quien afirma “sentirse más gordo”. Son los remordimientos los que hablan, porque es físicamente imposible ganar peso de forma inmediata.

La percepción del propio peso tiene un componente emocional (Foto: E&J)

¿Ver para creer?

Y, por último, el tercer mito que debe desmontarse: las fotos de Instagram rebosan Photoshop. No se crea todo lo que ve. Cada vez más personas se esfuerzan por conseguir un cuerpo ideal que, en realidad, no existe.

Más que en el peso o en la imagen corporal, conviene centrarse en la salud: mantener unos hábitos alimenticios saludables y un estilo de vida activo. Lo demás vendrá de seguido.

Cinco hábitos saludables para toda la vida

Los continuos malos hábitos alimenticios tienen más impacto en el aumento de peso que los excesos en celebraciones puntuales. Los clásicos del mes de enero: dietas depurativas, batidos milagrosos… no son más que un negocio que se aprovecha de la culpabilidad de la gente.

Lo verdaderamente importante es lo que se hace cada día. Siempre, no solo después de Navidad, es buen momento para reflexionar sobre nuestros hábitos y ver si hay algo que se pueda mejorar.

  1. Mantener una dieta completa, suficiente y equilibrada.

En los últimos 30 años, se han llevado a cabo estudios que han puesto de manifiesto que los países de la cuenca mediterránea: España, Italia, Francia, Grecia y Portugal tienen un menor porcentaje de infarto de miocardio y una menor tasa de mortalidad por cáncer. Se empezó a investigar las posibles causas y descubrieron que la dieta tenía un papel fundamental. La Dieta Mediterránea se basa en el consumo de aceite de oliva, pan, frutas, frutos secos, hortalizas, legumbres, pescados, huevos, queso, yogur, pasta y arroz.

«Los continuos malos hábitos alimenticios tienen más impacto en el aumento de peso que los excesos en celebraciones puntuales» (Foto: E&J)

La pirámide de los alimentos que desde pequeños nos enseñaron puede servirnos de guía.

  1. Distribuir la comida en 5 tomas: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.
  2. Beber agua.

El 70 % de la composición de nuestro cuerpo es agua. Es un elemento indispensable para mantenerlo sano: permite que nuestro organismo realice la mayor parte de sus funciones vitales. De forma orientativa se establece, para la población general sana y en condiciones normales, consumir como mínimo 1,5 a 2 litros día.

  1. Decirle “adiós” a los ultraprocesados

La idea es retomar las bases de la alimentación tradicional, la cocina de nuestros abuelos, que lo más parecido a un ultraprocesado que veían era la pastilla de caldo starlust.

Los alimentos industriales: bollería, batidos, cereales refinados… solo deben ser consumidos de forma ocasional (es decir, no todos los días).

  1. Realizar ejercicio físico

Los entrenamientos deben adecuarse a las circunstancias de cada persona. El nivel saludable recomendado de actividad física es de 30 minutos de ejercicio moderado (por ejemplo, caminar a paso rápido) durante al menos cinco días a la semana.

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