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Estilo de Vida

Las redes sociales, ¿aliadas o enemigas de los derechos?

Conductas inadecuadas en las redes sociales vulneran los derechos fundamentales de las personas

(Foto: E&J)

Redacción editorial E&J

Tiempo de lectura: 3 min



Estilo de Vida

Las redes sociales, ¿aliadas o enemigas de los derechos?

Conductas inadecuadas en las redes sociales vulneran los derechos fundamentales de las personas

(Foto: E&J)



El desarrollo tecnológico y las redes sociales traído consigo muchas mejoras y avances en todas las materias de la sociedad, aunque en el ámbito jurídico y legal es donde más está costando tomar medidas de adaptación debido a la lentitud por parte de los organismos judiciales y el no cese de nuevas formas de delinquir en la red.



El pasado domingo 19 de junio, el presentador, actor y cómico Santi Millán se convirtió en Trending Topic en las redes sociales. Pero los motivos no eran relacionados con su carrera artística y logros personales sino, por un vídeo de contenido sexual protagonizado por él y una mujer que no era su esposa.

El principal motivo por el que Millán está acaparando la atención de los medios de comunicación es por la temática del vídeo, pero la verdadera noticia que se debe abordar es que se ha cometido un delito contra la intimidad personal y privada del actor y de la mujer que sale en el vídeo junto a él y cuya identidad se desconoce públicamente.

El artículo 18 de la Constitución Española recoge tres derechos fundamentales que son los pilares del derecho a la privacidad del individuo: el derecho a proteger su imagen, el derecho a la intimidad y el derecho al honor. Los tres son personales e intransferibles, no pudiendo renunciar a ellos ni cedérselos a otras personas.

(Foto: E&J)

El artículo 169 del Código Penal tipifica que las personas que atenten contra este tipo de derechos fundamentales al compartir un vídeo íntimo sin el consentimiento de las personas que aparecen en él, se enfrentaran a una condena de tres meses a un año de cárcel o multa de seis a doce meses. Un paso más allá serían las amenazas o la extorsión por esas imágenes conseguidas de forma ilegal lo que implicaría una pena aún mayor de entre uno a cinco años.

Impulsión de una conciencia social cibersegura

Estos actos no solo pueden ser denunciables sino que además deben serlo, ya sea en la comisaría de la Policía, en el cuartel de la Guardia Civil, ante la Fiscalía o en un Juzgado de Guardia, siendo preferiblemente este último la mejor opción debido a que es el trámite más ágil y la causa judicial llegará antes al juzgado competente.

Además, las víctimas de estos delitos, así como terceros, pueden recurrir a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) a través de una solicitud de retirada de la publicación en el Canal prioritario de la Agencia. Este mecanismo se formalizó con el objetivo de atender situaciones especialmente delicadas con contenidos de carácter sexual o agresiones que ponen en riesgo los derechos y libertades de quienes aparecen las imágenes.

Aunque la eliminación de estas publicaciones solo es posible en las redes sociales ya que, en los servicios de mensajería instantánea como es WhatsApp, el correo electrónico o Telegram es prácticamente imposible controlar el contenido.

(Foto: E&J)

Más allá de que es un delito como ya se ha comentado, también es un acto poco ético por parte de las personas que sustraen ese material y lo comparten sin autorización. Falta concienciación y formación sobre cómo hacer un buen uso de las redes sociales y dónde comienza y está el límite de las libertades de cada uno. Pues, quienes comparten el vídeo una vez que ya se ha hecho público también están incurriendo en un delito.

La creación e impulsión de una conciencia social cibersegura, haciendo hincapié en las acciones que comenten los seres humanos en las redes sociales y el contenido que cuelgan en ellas será la vía más eficaz para reducir los peligros que pueden darse en la red a la vez que se protege a la ciudadanía.

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