La inflación del amparo: por qué puede ser un error judicializar los lanzamientos
Si el recurso de amparo se convierte en la herramienta habitual para intentar paralizar desahucios, su carácter extraordinario se difumina
(Imagen: E&J)
La inflación del amparo: por qué puede ser un error judicializar los lanzamientos
Si el recurso de amparo se convierte en la herramienta habitual para intentar paralizar desahucios, su carácter extraordinario se difumina
(Imagen: E&J)
El drama de los desahucios de familias vulnerables interpela a cualquiera con un mínimo de sensibilidad social. Sin embargo, que el problema sea grave no implica que cualquier herramienta sea adecuada para abordarlo. La propuesta de utilizar de manera masiva el recurso de amparo para frenar lanzamientos puede sonar atractiva, casi épica: los juristas enfrentándose a los grandes tenedores en nombre de la Constitución. Pero bajo esa épica late un riesgo serio de distorsionar una vía procesal excepcional, sobrecargar el sistema judicial y desviar el foco del lugar donde realmente deberían adoptarse las decisiones de fondo: el Parlamento.
El recurso de amparo nació como una pieza de cierre del sistema de garantías constitucionales, no como una tercera instancia ni como una suerte de filtro general para cualquier decisión impopular. Si se convierte en la herramienta habitual para intentar paralizar desahucios, su carácter extraordinario se difumina. La “inflación del amparo” puede tener varias consecuencias negativas. La primera, puramente práctica: los tribunales superiores no están preparados ni dimensionados para asumir una avalancha constante de recursos en materia de vivienda. Esa saturación no solo retrasará la resolución de los casos de vivienda, sino de otros muchos ámbitos igualmente sensibles: libertad de expresión, derechos laborales, cuestiones de igualdad, por citar algunos.
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