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Noticias Jurídicas

ChatGPT ya tiene anuncios en España: ¿qué pasa con tus datos cuando la publicidad entra en la conversación?

El análisis jurídico empieza en dato, rol y contrato

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

Pablo Sáez Hurtado

Delvy A.I. Senior Counsel. Presidente de la «comisión joven» de ENATIC. Director general de «BeAl Foundation». Gestor Ético de «OdiselA». Responsible and Trustworthy A.l. Lawyer.




Sofía Dafne Chico Reinoso

Máster en Derecho Digital e IA (UB), experta en el Reglamento europeo de IA




Tiempo de lectura: 5 min

Publicado




Noticias Jurídicas

ChatGPT ya tiene anuncios en España: ¿qué pasa con tus datos cuando la publicidad entra en la conversación?

El análisis jurídico empieza en dato, rol y contrato

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

España entra en el inventario conversacional

El 24 de agosto de 2026, OpenAI anunció la llegada de ChatGPT Anuncios a 31 mercados europeos, España incluida. La compañía afirma que la publicidad se muestra en Free y Go, mientras Plus, Pro, Business y Enterprise permanecen sin anuncios. El acceso inicial pasa por su equipo de soluciones publicitarias, agencias asociadas y socios tecnológicos; el autoservicio llegará, según OpenAI, “más adelante este trimestre”. Para el abogado y el DPD, la cuestión es qué dato, rol y contrato sostienen la campaña.

El anuncio europeo del 18 de agosto cita Alemania, Francia, España, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Austria; no detalla los otros 22 mercados. OpenAI presenta CPM, CPC y oCPC, segmentación geográfica, audiencias personalizadas, OpenAI Pixel, API de conversiones y medición de terceros. Es producto declarado, no una calificación jurídica.

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La conversación no es una query

En un buscador, la intención cabe en tres palabras. En ChatGPT, una persona puede narrar objetivo, presupuesto, límites y miedo antes de ver publicidad. Eso no convierte automáticamente cada prompt en dato personal ni en categoría especial del Reglamento general de protección de datos (RGPD). Sí obliga a preguntar qué señales alimentan la selección publicitaria, qué inferencias se extraen y si una segmentación produce el equivalente funcional de una característica que el usuario nunca escribió.

La inferencia no necesita diagnóstico escrito. Una conversación puede revelar salud, religión, opinión política, orientación sexual o vulnerabilidad económica; el análisis depende del significado material del dato y de su uso. El texto que firmamos el 20 de agosto miraba al modelo y al menor; este mira al anuncio y a la cadena que lo entrega. Separar respuesta y anuncio reduce confusión, pero no responde quién determina la audiencia ni con qué base se reutiliza una lista.

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(Imagen: Sofía Dafne Chico)

Lo que OpenAI afirma y lo que esa afirmación no prueba

OpenAI afirma que los anuncios se identifican y permanecen separados de las respuestas, que no influyen en ellas, que las conversaciones son privadas frente a los anunciantes y que no vende datos. Declara que el usuario puede desactivar la personalización, borrar datos usados para anuncios y disponer de vía sin publicidad, incluido un nivel de pago. Durante la prueba, dice que no mostrará anuncios si el usuario lo pide o si estima que tiene menos de 18 años, y que evitará su proximidad a salud, salud mental o política. OpenAI Ads lo resume así: “Las personas controlan cómo se usan sus datos para los anuncios”.

Son garantías de producto, no una auditoría ni una conclusión de conformidad. A cierre de este texto —24 de agosto de 2026, 22:30 CEST—, OpenAI declara controles de personalización y una exclusión estimada de menores; no está acreditado en fuente primaria que el inventario español opere sin audiencia personalizada ni cuál es la base jurídica concreta del píxel. Tampoco está acreditada la base concreta de la API de conversiones en el EEE ni el detalle operativo de la exclusión de menores más allá de “estimemos que tiene menos de 18 años”. La laguna se cierra con documentación, no con promesas.

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

La cadena que sí puede tratar datos

Que el anunciante no lea el chat no cierra el RGPD. Si existen identificadores, listas de clientes, eventos web, conversiones, perfiles o datos vinculables a una persona, puede haber tratamiento sin que la marca reciba la conversación. La LOPDGDD completa el marco español y el rol de cada actor se deduce de quién determina fines y medios, no del nombre comercial del servicio.

La marca que selecciona y sube una lista adopta decisiones sobre los fines y medios de ese tratamiento. Instalar el píxel en un dominio propio o decidir qué eventos remite una API también supone decisiones relevantes. Eso no convierte automáticamente a OpenAI, la agencia o el medidor en encargado, responsable independiente o corresponsable: manda el flujo real. Si el píxel almacena o accede a información del terminal, se abre además el artículo 22.2 de la LSSI; el consentimiento para el terminal, cuando sea exigible, no resuelve por sí solo la base RGPD posterior ni sanea la lista de la marca.

Antes de activar deben constar por escrito identificadores y campos, finalidad y base por flujo, emparejamiento, minimización, retención, borrado, derechos, subencargados, transferencias y reparto de roles. El error más caro es firmar orden de inserción, píxel y audiencias sin cerrar roles ni base jurídica.

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

El rótulo no compra la landing

Cuando el régimen publicitario del Reglamento de servicios digitales (DSA) resulte aplicable, el usuario debe poder reconocer el anuncio, saber por cuenta de quién se presenta, quién lo paga cuando sea distinto y conocer los principales parámetros utilizados para decidir su destinatario. Eso no exige convertir dogmáticamente a ChatGPT en plataforma de muy gran tamaño.

Un rótulo como “Sponsored” cubre una capa visible; no prueba las demás. El rótulo no compra la landing. La página de destino puede ocultar condiciones, presentar un precio incompleto, inflar una comparación o formular una alegación de sostenibilidad sin respaldo. Publicidad, competencia desleal y consumo juzgan el mensaje completo. La proximidad respuesta/anuncio aumenta el riesgo de aparentar una recomendación neutral inexistente.

La marca debe conservar creatividad, precio, condiciones, segmentación, versión servida y explicación de por qué se mostró el anuncio. La agencia debe distinguir las señales utilizadas para construir audiencia de las empleadas solo para medir. La transparencia debe sobrevivir al clic.

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

Menores, inferencias, creatividad y contrato

Para las plataformas en línea sujetas al DSA, no puede presentarse publicidad basada en elaboración de perfiles cuando el prestador sabe con una seguridad razonable que el destinatario es menor; tampoco se le obliga a tratar datos adicionales solo para averiguar la edad. La estimación que OpenAI declara durante la prueba es un control de producto, no una descripción del mecanismo.

El DSA impide publicidad basada en perfilado que utilice categorías especiales del artículo 9 del RGPD. Como explicó Sofía Dafne Chico Reinoso el 13 de agosto, el dato sensible no depende de una etiqueta literal: contexto y conducta pueden revelar información protegida. El equivalente funcional obliga a mapear señales antes de segmentar.

El Reglamento europeo de inteligencia artificial no convierte este inventario, por ser publicidad, en alto riesgo del anexo III. El artículo 50 tampoco nace del rótulo publicitario: entra si la creatividad y el papel del operador encajan en sus supuestos de contenido generado o manipulado por IA. El marcado técnico del proveedor y la divulgación del responsable del despliegue son obligaciones distintas. El artículo 50 no es el label del anuncio. Para sistemas introducidos antes del 2 de agosto, la transición hasta el 2 de diciembre se limita al marcado técnico del artículo 50.2. Si se incumple una obligación aplicable del artículo 50, puede entrar en el tramo sancionador de hasta el 3%; no porque el anuncio sea alto riesgo.

La licencia del generador tampoco concede por sí sola derechos publicitarios sobre voz, rostro o marca ajenos. El contrato debe conectar anunciante, agencia, OpenAI y proveedor de medición; fijar el reparto de roles; cerrar transferencias, conservación, bloqueo, incidencias y auditoría; repartir revisión creativa y de landing; y preservar la prueba. La marca no “entra en ChatGPT”: entra en una arquitectura. Regla operativa: sistema → dato → rol → menor/inferencia → creatividad → contrato.

(Imagen: Sofía Dafne Chico)

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