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Bombas de racimo: ¿es legal el armamento utilizado por Rusia?

Esta clase de explosivo se está arrojando contra los civiles ucranianos

Munición de racimo. (Foto: Wikipedia)

Responsable de contenido internacional y corresponsal en EE.UU.

Tiempo de lectura: 4 min



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Bombas de racimo: ¿es legal el armamento utilizado por Rusia?

Esta clase de explosivo se está arrojando contra los civiles ucranianos

Munición de racimo. (Foto: Wikipedia)



Vladimir Putin insiste en Ucrania. Las tropas rusas, que comenzaron la invasión desde  Bielorrusa, están detenidos y esperan el apoyo de los refuerzos por el este.

Esta guerra ya cuenta una semana de duración y Moscú aterroriza a los ucranianos desde el aire. En concreto, en Kiev y en Jarkóv, las dos ciudades más grandes de Ucrania, han resistido a varios bombardeos y muchos ciudadanos se guarecen en sótanos o en las estaciones de metro.



Lo que empezó siendo una operación con el fin de alcanzar “objetivos militares” se ha confirmado como una agresión injustificada contra la población civil.

Fotoperiodistas y agencias de prensa han mostrado en las últimas horas imágenes desalentadoras de edificios residenciales completamente en ruinas por el efecto de las bombas en la ciudad de Borodyanka, a pocos kilómetros de Kiev.

 

Bombas de racimo

Las bombas de racimo son “armas que se abren en el aire y dispersan submuniciones más pequeñas -desde unas pocas docenas hasta cientos- en una zona”, tal y como describe William H. Boothby, oficial retirado del ejército del aíre estadounidense.

Se trata, pues, de un arma que puede alcanzar a distintos objetivos al mismo tiempo, convirtiéndolo en un artefacto terriblemente peligroso cuando este es lanzado sobre una población.

No es la primera vez que Rusia se sirve de este tipo de munición en sus operaciones militares. En 2016, con la guerra civil siria aún abierta, el ejército ruso descargó bombas de racimo sobre las ciudades de Alepo, Damasco, Idlib, Homs y Hama.

La semana pasada, se reportaron el impacto de esta clase de munición en una guardería en la ciudad de Ojtirka, al noroeste de Ucrania.

 

«Ves, todo el mundo está cubierto de sangre, todo. Mira (…) me mata el hecho de que sea una guardería. ¿A qué le disparan? ¿A objetos militares? ¿Dónde están esos?», alegó un testigo directo a Amnistía Internacional.

Al inicio de la contienda, que comenzó el pasado 24 de febrero, un hospital en Vuhledar, en la región oriental de Dontesk, recibió el ataque de una bomba de la misma clase, acabando con la vida de cuatro civiles e hiriendo a otros 10, de acuerdo con la información suministrada por Human Rights Watch.

Las ONG internacionales y los ciudadanos ucranianos temen del incremento de este tipo de armamento en las próximas semanas. ¿Qué dice el Derecho Internacional de su uso?

Convención sobre municiones en racimo

En mayo 2008 unas 100 naciones adoptaron la Convención sobre municiones de racimo, con el objetivo de prohibir estas municiones que causan “sufrimientos inaceptables” a los civiles. Rusia y Ucrania no son partes signatarias.

Por medio de este tratado, se prohíbe a todo país a emplear, producir, desarrollar y adquirir municiones de racimo (art. 1), y concedió un plazo de 8 años a cada Estado Parte para destruir su arsenal de racimo, con posibilidad de ampliarlo (art. 3).

Dicha convención prevé la cooperación y asistencia técnica, militar y económica entre las partes signatarias (art. 6), así como la sumisión ante la Corte Internacional de la Corte para la solución cualquier controversia (art. 10).

A pesar de la buena fe contenida en este tratado, no se pueden aplicar medidas sancionadoras contra países no firmantes que utilicen municiones de racimo, como es el caso de Rusia, por lo que esta convención no tendría ningún efecto sobre la guerra en Ucrania.

Protocolo sobre Restos Explosivos de Guerra

En 2003, cerca de un centenar de países, miembros de la Convención sobre Armas Convencionales (CCW, por sus siglas en inglés), aprobó un protocolo enfocado en la retirada, destrucción y limpieza de restos explosivos como consecuencia de las guerras.

Por medio del Protocolo sobre Restos Explosivos de Guerra, los países firmantes, entre ellos la Federación Rusa y Ucrania, se comprometen a retirar estos restos de los campos de batalla, así como realizar labores de registro, conservación y transmisión de información del material disperso en el campo de batalla.

Bomba de racimo encontrada en Laos. (Foto: Perfect Daily Grind)

De acuerdo con este protocolo, las partes de un conflicto adquieren responsabilidades específicas para con los restos acumulados en zonas bajo su control.

A pesar de que en su redacción no se menciona específicamente el uso de bombas de racimo, este protocolo surgió con la idea de reducir al máximo las consecuencias provocadas por el uso de los materiales explosivos, lanzados desde tierra, mar o aire.

Aunque los firmantes de este texto analizasen en sus informes la legalidad del uso de las bombas de racimo, entre ellas uno presentado por Rusia titulado Cluster Weapons: Real or Mythical Threat, Moscú se ha refeljado su permisividad en el uso de este material.

El empleo de las bombas de racimo comenzó con la Segunda Guerra Mundial, y fue ampliamente utilizado por Estados Unidos en Laos, durante la Guerra de Vietnam (1955-1975) y en la Primera Guerra del Golfo (1990-1991). También la OTAN se sirvió de este explosivo durante su participación en Kosovo (1998-1999).

La munición de racimo sigue siendo un activo importante en la consecución de objetivos militares, siendo su utilización letal para los civiles, que son, al fin y al cabo, quienes padecen las guerras.

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