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Jurisprudencia

Despedido por colgar un video en TikTok mofándose de sus clientes: de nulo a procedente

El empleado aparecía vestido con el uniforme de trabajo parodiando a los clientes que aparecían nada más abrir la tienda

(Foto: E&J)


Jurisprudencia

Despedido por colgar un video en TikTok mofándose de sus clientes: de nulo a procedente

El empleado aparecía vestido con el uniforme de trabajo parodiando a los clientes que aparecían nada más abrir la tienda

(Foto: E&J)



La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha declarado la procedencia de un despido disciplinario de un trabajador que insultó y se mofó de sus clientes a través de un video que subió a TikTok.

La sentencia, de 18 de octubre de 2022, evidencia que el empleado atentó contra el honor de los clientes que deciden acudir al establecimiento tan pronto como abre al público, al tiempo que comprometió la imagen de la compañía.



El caso

El trabajador prestaba sus servicios como carnicero en un supermercado sito en un barrio del sur de la ciudad de Gijón.

A inicios de 2022, la dirección de la empresa le entregó al hombre la comunicación de cese disciplinario. Según la carta de despido, la compañía tuvo conocimiento que, desde el 14 de diciembre de 2021, el usuario había colgado en su perfil de TikTok un video donde aparecía con el uniforme de trabajo parodiando a clientes y refiriéndose a ellos públicamente de un modo insultante, degradante y humillante.

El trabajador calificaba de “hijos de puta” a los clientes que llegaban a primera hora de la mañana al supermercado

“Con su actitud y gracietas (por llamarlo de algún modo) ha puesto de manifiesto que en modo alguno puede seguir trabajando para esta Empresa, a la que daña y ofende públicamente de modo consciente y constante, sin medir sus actos ni sus consecuencias”, explicaba la empleadora en su comunicación de cese.

Para llegar a la conclusión de imponer al trabajador la sanción de despido disciplinario, la empresa calificó estos hechos de infracciones muy graves de “fraude, deslealtad o abuso de confianza en las gestiones encomendadas”, y de “malos tratos de palabra y obra, abuso de autoridad o falta grave de respeto y consideración al empresario”, ambas tipificadas en el convenio colectivo aplicable.

Despido nulo

En primer término, el Juzgado de lo Social n.º 3 de Gijón declaró la nulidad del despido disciplinario comunicado al trabajador, por vulneración de derechos fundamentales, condenando a la empresa a la readmisión y al pago de 6.250 euros en concepto de indemnización.

«Las personas ofendidas directamente serían dichos clientes». (Foto: E&J)

La sentencia consideró que el despido vulneraba la libertad de expresión del trabajador. Según el Magistrado-Juez, pese a ser cierto que el contenido del polémico video suponía una “crítica jocosa” a aquellos clientes que se encuentran esperando a la apertura de la tienda por las mañanas, realmente, “la única persona que saldría afectada en una valoración objetiva, sería el empleado que parece disgustarse por tener actividad intensa ya desde el inicio de la jornada laboral”.

Aunque “las personas ofendidas directamente serían dichos clientes”, el Juzgado advirtió que estos últimos “no se especifican de forma directa sino a través de una genérica sátira burlesca”.

Despido procedente

Tras recurrir la empresa en suplicación, la Sala de lo Social del TSJ de Asturias confiesa que, en este caso, “no comparte la tesis de la sentencia de instancia”.

Según el Tribunal, la conducta que la empresa imputa al carnicero en la comunicación escrita de despido “alcanza plenamente a la relación de trabajo” con la demandada. Es decir, el empleado “viste un polo que es el distintivo de la empresa”, “actúa como como cliente y como trabajador” y “escenifica la espera como trabajador a los clientes que llegan a primera hora de la mañana al supermercado, a los que se refiere en distintas ocasiones como «hijos de puta»”.

«No hay crítica ni opinión, tan solo un insulto reiterado del demandante a los clientes de la empresa»

En la descripción de tales hechos, “no hay crítica ni opinión, tan solo un insulto reiterado del demandante a los clientes de la empresa para la que presta servicios, y a los que deja singularizados”, razona la Sala de lo Social.

Después de confirmar que la sentencia de instancia “no se atuvo a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo en materia de libertad de expresión conectada a una relación de trabajo”, el TSJ asegura que la respuesta de la compañía recurrente “resulta proporcionada”, pues el empleado “atentó contra el honor de los clientes que deciden acudir al establecimiento tan pronto abre al público, al tiempo que comprometió la imagen de la empresa ante el público en general y ante los aludidos en particular, con la consiguiente repercusión que ello tiene”.

Así las cosas, el Tribunal termina estimando el recurso de suplicación planteado y declarando procedente el despido disciplinario comunicado por el supermercado.

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