Improcedente el despido de un gerente del Burger King que fingió autorizar a una trabajadora a usar la tarjeta de la empresa para fines personales
La plantilla informó a la empresa de que ambos se habían burlado en el centro de trabajo de usar habitualmente la tarjeta para reposar gasolina en su propio vehículo
(Imagen: Aena)
Improcedente el despido de un gerente del Burger King que fingió autorizar a una trabajadora a usar la tarjeta de la empresa para fines personales
La plantilla informó a la empresa de que ambos se habían burlado en el centro de trabajo de usar habitualmente la tarjeta para reposar gasolina en su propio vehículo
(Imagen: Aena)
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha declarado la improcedencia del despido disciplinario de un gerente del Burger King que fue despedido por jactarse delante de la plantilla de utilizar, tanto él como otra trabajadora, la tarjeta de la empresa para uso personal.
La empresa de comida tuvo conocimiento de los hechos a raíz de que fuera la propia plantilla del centro de trabajo la que informase de ello. Concretamente, los compañeros de trabajo del gerente presentaron una declaración testifical escrita en la que aseguraban que el actor autorizaba a una compañera de trabajo a usar la tarjeta de gasolina Repsol Solred del restaurante para el que prestan servicios para su vehículo propio y, por tanto para su beneficio personal.
No obstante, la justicia ha declarado la improcedencia del despido por cuanto, a pesar de que los hechos que se imputan al trabajador son graves, la realidad es que Burger King no ha probado que el uso de la tarjeta empresarial de gasolina realizado para supuestos fines personales por aquella empleada fuese autorizado por el gerente.

(Imagen: NUUK mobility)
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Según consta en la sentencia (disponible en el botón ‘descargar resolución’), es habitual que cuando faltaba algún producto en el restaurante donde el actor era gerente, se consultaran existencias en otros locales de Burger King que pudieran poner a su disposición los productos necesarios; y una vez localizado el restaurante con excedente, eran los propios trabajadores los que debían desplazarse para recoger los productos con sus propios medios de transporte si no había ningún motorista disponible.
En el centro de trabajo del actor, era la empleada a la que supuestamente le dejaba hacer uso de la tarjeta de empresa para fines personales quien se encargaba de ir a recoger los productos a otros restaurantes con su propio vehículo cuando no había ningún motorista disponible. Por lo que, una vez realizados varios desplazamientos, el actor le autorizaba el uso de tarjeta Repsol Solred para resarcirse de los gastos de combustible.
La empresa, tras tener conocimiento de los hechos por la declaración testifical de la plantilla, procedió a identificar 7 operaciones realizadas en apenas tres meses con la citada tarjeta de Repsol, que sumaban un total de 152,32 euros y que fueron importes que la empleada había gastado en gasolina.
Como consecuencia de ello, Burger King comunicó al gerente —y también a la otra empleada— su despido disciplinario. En la carta de despido entregada la mercantil informaba al actor que los hechos cometidos, consistentes en permitir que la otra empleada implicada en este asunto utilizase la tarjeta de la empresa habitualmente “para repostar gasolina en su propio vehículo y para su uso personal”, y que “ambos se habían burlado de ello delante de la plantilla”, suponían la comisión de una falta muy grave por transgresión de la buena fe contractual.
No obstante, los cargos que se reprodujeron en la carta de despido correspondían a repostajes de una moto asociada a una tarjeta a cargo de la propia empresa Burger King.

(Imagen: E&J)
El despido fue declarado improcedente por el Juzgado de lo Social número 3 de Sabadell, condenando a Burger King a optar entre readmitir al trabajador en las mismas condiciones que regían antes de producirse el despido, es decir, en el cargo de gerente, o abonarle una indemnización de más de 16.000 euros, la cual determinará la extinción del contrato de trabajo.
La sentencia del Juzgado fue recurrida en suplicación por la empleadora, no obstante, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña ha desestimado el recurso y confirmado la improcedencia del despido.
“De haberse acreditado los hechos alegados en la carta de despido habría de entenderse que se produjo ese incumplimiento, grave y culpable”, señalan los magistrados en la sentencia. “Pero, contrariamente, lo que ha sido probado es que el uso de la tarjeta empresarial de gasolina por aquella empleada fue autorizado por el trabajador, en su condición de gerente del establecimiento, para desplazarse a otros de la compañía a fin de proveerse de productos necesarios, dentro de una práctica empresarial, la de poder disponer de excedentes de otros establecimientos, ante la ausencia de motorista”.
En consecuencia, el Tribunal no puede entender que el actor quebrantase la buena fe contractual que debe regir en la relación laboral, ya que con el comportamiento que sí que ha quedado acreditado el gerente lo que hacía es hacer frente a un gasto de gasolina como consecuencia de la actividad laboral desempeñada por la citada trabajadora, y sin que por ello se dé lugar al incumplimiento sancionado.

