Despido improcedente de un trabajador horquillero del Ecce Homo: el “caso del trono” y el error de confundir la buena fe con el malestar
La empresa le despidió porque tras acudir a urgencias por una dolencia renal participó como horquillero en la procesión de una cofradía
(Imagen: E&J)
Despido improcedente de un trabajador horquillero del Ecce Homo: el “caso del trono” y el error de confundir la buena fe con el malestar
La empresa le despidió porque tras acudir a urgencias por una dolencia renal participó como horquillero en la procesión de una cofradía
(Imagen: E&J)
En la era de los vídeos virales, el Derecho del Trabajo mantiene una regla incómoda para el “tribunal de la calle”: no se despide por lo que parece, sino por lo que se prueba. Y en el despido disciplinario —la sanción máxima— esa exigencia probatoria es especialmente rigurosa.
El caso analizado lo resume con crudeza: un trabajador acude a urgencias por una dolencia renal y, horas después, participa como horquillero (popularmente, “hombre de trono”) en la procesión del Ecce Homo. La empresa interpreta ese hecho como señal de simulación o transgresión de la buena fe y lo convierte en el eje del despido.
Sin embargo, el Tribunal de Instancia de Málaga (Sección de lo Social, plaza n.º 13) termina declarando el despido improcedente. La resolución es relevante por dos motivos: (i) la empresa no fue carente de prueba, pues se practicó documental y pericial; y (ii) aun así, el órgano judicial considera que no se acreditó con el estándar exigible la realidad y gravedad de las infracciones imputadas.
Hechos clave: urgencias, trono y 700 metros
La sentencia fija como relevante el episodio del 15 de abril de 2025: asistencia a urgencias y participación posterior como horquillero en la cofradía “Ecce Homo”. Además, concreta que la procesión recorrió 700 metros por inclemencias meteorológicas, extremo apoyado en documental y en informe pericial aportado por la demandada.
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