Durante décadas, el funcionamiento de muchos despachos de abogados ha respondido a un esquema bastante previsible: el cliente detecta un problema, llama a su abogado y el despacho interviene para resolverlo. Un conflicto contractual, un litigio inesperado, una inspección administrativa o una crisis societaria activan el asesoramiento jurídico. Este modelo, profundamente arraigado en la cultura […]