Cada mañana, antes de encender la computadora o abrir el primer expediente, los abogados de un pequeño pero innovador bufete colocan un imán en su casillero o pizarra personal. Puede ser verde, amarillo o rojo. Lo hacen sin necesidad de explicaciones, sin discursos, sin tener que justificar nada. Solo el gesto y el color. Ese […]