Hace muchos años visité el bufete de un compañero de Madrid en la calle Goya. Nada más entrar al portal, se veía que el edificio necesitaba una buena reforma. Subí por un ascensor de los antiguos que daba miedo. Tras llamar a la puerta, me abrió Abilio muy efusivo y amable haciéndome pasar a su […]