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Humanizando la Justicia

Síndrome de burnout en la abogacía (III): “Es difícil no llevarte a la cama los problemas de tus clientes”

Equipo de redacción de Economist & Jurist.

Tiempo de lectura: 19 min

Publicado




Después de presentar el “Informe Lawyers burnout” en el salón de actos del Consejo General de la Abogacía en octubre del pasado año, de poner en contexto el citado estudio y de pormenorizar al detalle los principales datos que de allí se desprenden, ha llegado el momento de conocer la evaluación y valoración del mismo por parte de sus protagonistas.

Así, priorizando conocer, como no podía ser de otra manera, la obligatoria opinión de la abogacía, también hemos considerado pertinente contactar con otros actores y operadores jurídicos próximos a la profesión de abogado para conocer cuál es su apreciación relativa al pionero Informe.



En primer lugar, preguntamos a Jordi Pina Massachs, abogado penalista y socio en “Molins Defensa Penal”. Entre otras, ha ejercido la defensa del expresidente de la ANC Jordi Sànchez y de los exconsellers Jordi Turull y Josep Rull, en el mediático juicio del ‘procés’.

Pregunta (P).- ¿Qué le dice que el 63% de los encuestados confirme sufrir un alto o muy alto desgaste profesional?

Respuesta (R).- Me parece poco incluso que sólo un 63% acredite ese desgaste. Es una profesión muy dura y estoy seguro de que los encuestados del ámbito penal deben rozar el 90-95%.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- Comparto los resultados y conclusiones porque he de entender que se extraen de las respuestas a los entrevistados, aunque hay algún dato que me ha sorprendido.

P.- ¿Qué dato le ha sorprendido más?

R.- El del cinismo elevado. Creo que no tiene que ver con la carga de trabajo, sino con la personalidad del sujeto. Hay cínicos relajados y personas muy responsables estresadas.

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo? ¿Con cuál? ¿Por qué?

R.- El cinismo, ya comentado, no creo que hay relación con la excesiva carga de trabajo, va más bien con el tipo de persona, pero si los resultados lo demuestran así, será por algo, aunque no deje de sorprenderme.

P.- ¿Sería capaz de identificar y localizar en algún momento de su trayectoria profesional algún episodio de desgaste profesional alto? En caso afirmativo, ¿reconoce el motivo que lo causó?

R.- La defensa de los líderes sociales y de los miembros del Govern de la Generalitat de Catalunya en el denominado juicio del ‘procés’, por la enorme presión social y mediática del asunto y la responsabilidad de defender hechos calificados con penas tan graves por las acusaciones, pero sobre todo, por la sensación de que todo lo que se trabajó en la defensa no era, ni fue escuchado por los Tribunales, con la sensación de que hicieras lo que hicieras, las decisiones estaban tomadas, influyendo en el caso, aspectos ajenos al derecho penal incontrolables para un abogado.

P.- ¿Están los problemas de salud mental (ansiedad, depresión, estrés, etc.) más a la orden del día en el mundo de la abogacía?

R.- No sé si es bueno comparar con otras profesiones que seguro generan muchos problemas de salud (preguntemos al personal sanitario, por ejemplo). No obstante, en lo que concierne al derecho penal (que es mi especialidad) estos factores comentados están presentes al cien por cien, sólo la experiencia te permite día a día saber conjugar como llevar mejor la presión de defender a otros ciudadanos sin que te afecte a la salud.

P.- A su juicio, la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- Es una cuestión difícil de responder. No creo que influya excesivamente en el desgaste profesional, dependerá de la situación en la que se desarrolle el teletrabajo, y habrá quien prefiera quedarse en casa porque le produce más relajación y habrá quien encuentre salir de casa para ir al despacho como una válvula de escape. De todas formas, pienso que estar en el despacho rodeado de tus compañeros y poder compartir en el acto dudas e inquietudes sobre los asuntos que llevas reduce el desgaste.  Lo que sí es seguro es que hemos aprendido a “hacer teletrabajo”, algo que hace escasos meses no contemplábamos y creo que ha venido para implantarse definitivamente.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones, acciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- Es muy difícil encontrar solución a estos problemas, porque la propia esencia de la profesión los lleva aparejados. Sí que es bueno y recomendable respetar los momentos de descanso necesario. Una buena organización personal del trabajo permite tener los fines de semana libres para no pensar en el trabajo, y ello es esencial. Los penalistas en ocasiones tenemos que asistir a detenidos en fines de semana, periodos vacacionales, etc., pero ello es inevitable, así que mi recomendación es que, cuando se pueda, se desconecte lo máximo posible, aunque es verdad que es difícil no llevarte a la cama los problemas de tus clientes.

R.- En este sentido no sirve para nada que existan trámites procesales excesivamente cortos (3 días por ejemplo para un recurso de reforma o 2 días para una impugnación de un recurso) que generan un desgaste profesional enorme en el abogado, para que luego una vez evacuado el trámite el Juez tarde meses en resolver aquel recurso. Esto además de generar desgaste, genera enfado.

En segundo lugar, contamos con la valoración de Ramón Quintano Ruiz, abogado, vocal de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) y vicepresidente de la Societat Catalana d’Advocats de Família (SCAF).

“A los abogados de Familia se nos confían los problemas más íntimos y dolorosos de las personas. Asuntos con una enorme carga emocional. El futuro de los seres más queridos del cliente, o de los aspectos más importantes de su vida, está en nuestras manos, lo que nos comporta un agotamiento emocional superior al que sufren otros compañeros dedicados a otras áreas del Derecho.

Trabajamos en un escenario muy exigente: el del pleito más importante en la vida de nuestros clientes. Y con un material altamente sensible: personas con discapacidad que necesitan protección; menores inmersos en el conflicto de sus progenitores que han roto su relación; padres, hijos y hermanos peleados por una herencia; y así hasta cubrir el universo entero de los dramas humanos.

Por las características de nuestra especialización, los abogados de Familia tenemos que ser muy accesibles y empáticos. A menudo, esa cercanía deriva en correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y llamadas a horas extemporáneas que agitan nuestras vidas. Pese a la experiencia y las barreras de autoprotección, al final acabamos cargando una mochila, muchas veces, demasiado pesada.

Y a todo lo anterior hay que sumar las consecuencias emocionales derivadas de la pandemia sanitaria y la consiguiente crisis económica, que nos afectan a todos.

A menudo, recomendamos a nuestros clientes que vayan a un psicólogo a fin de que les ayude a sobrellevar mejor las experiencias vitales que nos explican. Sin embargo, no tenemos la costumbre de ser nosotros los que, de vez en cuando, nos dejemos cuidar por esos profesionales. Sería un buen propósito para este año que comenzamos: ‘cuidarnos para cuidar mejor’. Respirar, descansar, hacer ejercicio físico, meditar, incorporar hábitos más saludables.

Tal y como indicó la Presidenta del CGAE, Victoria Ortega Benito, durante la presentación del estudio elaborado por “Humanizando la Justicia”, son muchas las causas que generan un desgaste profesional a quienes ejercemos y, por tanto, son muchos los aspectos que hay que trabajar. Desde mi punto de vista, una de las claves principales es la de conseguir la efectiva conciliación de la vida familiar con la vida laboral. Es inadmisible que suceda, por ejemplo, lo que les ha ocurrido recientemente a nuestros compañeros María Benito Calvo y Antonio Jiménez Bustamante, a quienes no se les ha suspendido un juicio señalado para tan solo dos días después del previsto para el nacimiento de su primer hijo. O lo que le pasó a nuestro compañero Emilio Pérez Mora, a quien se le mantuvo un juicio a pesar de estar aislado preventivamente en su casa por indicación médica por tema COVID. Otro agravio es que no podamos gozar de las dieciséis semanas del permiso por el nacimiento de hijo. Ni que no hayamos podido descansar durante todo el pasado mes de agosto.

Sorprendentemente, y salvo error, no existe ninguna entidad de la abogacía institucional que se preocupe por estos temas, como sí sucede en el ámbito médico. Solo las instituciones privadas como “Humanizando la Justicia” o el “Instituto de Salud Mental de la Abogacía” trabajan actualmente en esta cuestión. Sería éste, sin duda, un buen propósito de la abogacía institucional para este año: constituir y dotar de medios suficientes una entidad que se dedicara a velar por la salud y el bienestar de todos los abogados y, por consiguiente, garantizar una mejor calidad asistencial a los ciudadanos.

Desde la AEAFA nos tomamos como propio este objetivo y vamos a luchar por alcanzarlo. Una bandera que enarbolamos por la salud y el bienestar de todos nuestros compañeros”.

En tercer lugar, consultamos a Adoración Amigo Rodríguez, Juez Sustituta Adscrita al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

P.- ¿Qué le dice que el 63% de los encuestados confirme sufrir un alto o muy alto desgaste profesional?

R.- Se trata de un reflejo de la falta de motivación y empatía cuando se trata de letrados pertenecientes a despachos de abogados y de la necesidad de estar siempre a disposición del cliente en los supuestos de letrados autónomos, ante el temor de disminuir su capacidad económica, cumplir los plazos procesales, ganar el procedimiento e intentar estar siempre al día de las reformas legales.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- Totalmente.

P.- ¿Qué dato le ha sorprendido más?

R.- La diferenciación que se realiza con respecto a las materias de trabajo y que no se haya incluido como una de las de mayor riesgo de agotamiento el ámbito civil, por los plazos perentorios que conlleva, encontrándonos ante procedimientos excesivamente reglados, donde siempre existe conflicto entre las partes y amplias negociaciones para llegar a acuerdos.

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo? ¿Con cuál? ¿Por qué?

R.- No estoy de acuerdo con que haya un mayor compromiso laboral en los abogados de despacho frente a los asalariados, en tanto considero que el compromiso es equivalente, ya se trate de un abogado de despacho, como de un asalariado, pues el trabajo es el mismo y las consecuencias también.

P.- ¿Están los problemas de salud mental (ansiedad, depresión, estrés, etc.) más a la orden del día en el mundo de la abogacía?

R.- Ese tipo de problemas se producen en cualquier actividad laboral que conlleve un alto grado responsabilidad y compromiso, si bien es cierto que existen altas probabilidades de sufrir estas enfermedades en el ejercicio efectivo de esta actividad, en tanto se trata de un trabajo eminentemente mental, al tener que estar pendiente de los plazos procesales, atender los deseos del cliente, mantenerse en una situación de enfrentamiento y conflicto con la parte contraria, siendo necesario establecer una estrategia y anticiparse a la de la otra parte.

P.- A su juicio, la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- Entiendo que producirá una agravación del desgaste profesional en tanto va a ser más difícil limitar la jornada laboral si se realiza en el propio domicilio, lo que conllevará trabajar más horas al día, perdiéndose el contacto con los organismos administrativos y judiciales aumentando la dependencia al teléfono y medios telemáticos, que por los fallos que genera, aumentará el estrés.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones, acciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- Que se establezca de forma efectiva el cumplimiento de la jornada laboral en sentido estricto, respetando los horarios de trabajo y de descanso, así como elevar la motivación y la conciliación familiar, estableciendo una agenda de trabajo realista. Facilitar el trabajo en equipo dentro de los despachos, establecer relaciones de apoyo en el ámbito laboral, así como cauces para la resolución de conflictos.

En cuarto lugar, contamos con la valoración de Federico Bueno de Mata, Profesor Titular de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca y Director de FODERTICS (Fórum de Expertos y Jóvenes Investigadores en Derecho y TICS).

“Respecto a la conclusión principal (“el 63% de los encuestados confirma sufrir un alto o muy alto desgaste profesional”), me parece un número alarmante que indica que es urgente cambiar las cosas. El CGAE debe tomar buena nota para poder ofrecer iniciativas que reviertan la situación. Muchas de estas cuestiones se relacionan con la alta competencia, la carga elevada que se impone en algunos grandes despachos y la ansiedad que supone trabajar como autónomo en un mundo como el de la abogacía, en el que una gran parte de los profesionales tiene unos sueldos oscilantes.  Se ve claramente como el desgaste es más acentuado en los autónomos que en los asalariados. Seguramente la situación provocada por la pandemia del Covid-19 aumenta esta sensación de incertidumbre y agrava esta sensación de desgaste.

Me sorprende altamente que el porcentaje de compromiso laboral esté en torno al 50%. Estoy convencido de que ese dato viene acentuado por la sensación aparejada a la pandemia y creo firmemente que, con independencia de la situación laboral, el compromiso laboral de los abogados es altamente superior al indicado.

Como funcionario, al ser profesor titular de Universidad no podría opinar sobre el fondo, al no tener la perspectiva del abogado autónomo o asalariado, pero si puedo compartir que el desgaste puntual existe en todas las profesiones. Todos tenemos picos de trabajo, estrés laboral y es necesario tener las herramientas y la formación desde el punto de vista psicológico para poder afrontar este tipo de situaciones. Sin duda es una de las cuestiones que no se enseñan en las facultades y que deben potenciarse a través de cursos complementarios por las instituciones pertinentes. El buen control y el manejo de las emociones pueden ayudarnos a sobrellevar problemas de ansiedad, autoestima, estrés o pánico.

Igualmente, el teletrabajo, los juicios telemáticos y todas las cuestiones vinculadas al uso de las TICs por los abogados deben ser tomadas como una nueva oportunidad de negocio que exige una formación específica sobre estas materias y que, bien gestionado, puede ofrecernos nuevas posibilidades de conciliación personal y familiar o flexibilización de horarios, que hagan que disminuya dicho desgaste profesional”.

En quinto lugar, preguntamos a Manel Atserias Luque, Culture & Wellbeing Advocate en Ambar Partners y fundador del Instituto de Salud Mental de la Abogacía.

P.- ¿Qué le dice que el 63% de los encuestados confirme sufrir un alto o muy alto desgaste profesional?

R.- No me sorprende en absoluto. Este resultado demuestra, una vez más, que el sistema Cravath adoptado por los despachos tradicionales de Derecho de los Negocios no es sostenible.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- Sí, pero no me sorprendería que los resultados fueran más graves tras la pandemia de la Covid-19. En este sentido, animo a la Asociación Humanizando la Justicia a que realice el mismo estudio en el contexto actual.

P.- ¿Qué dato le ha sorprendido más?

R.- Me ha sorprendido, en parte, las materias de trabajo que tienen un mayor riesgo de agotamiento: no he encontrado, como algo muy destacado, las áreas de Derecho Mercantil y Fiscal en la Abogacía de los Negocios. Quizá sea porque la muestra representativa del estudio incluye un mayor número de abogados autónomos o pequeños despachos.

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo? ¿Con cuál? ¿Por qué?

R.- No. Los resultados del “Informe Lawyers Burnout” han demostrado científicamente una realidad que ya conocíamos la gran mayoría de profesionales del sector legal. Junto con el Estudio sobre la Salud y el Bienestar de la Abogacía Española, España ya dispone de dos trabajos de investigación sobre el área de la salud mental y el bienestar de nuestro colectivo. Hay que seguir con los estudios.

P.- ¿Sería capaz de identificar y localizar en algún momento de su trayectoria profesional algún episodio de desgaste profesional alto? En caso afirmativo, ¿reconoce el motivo que lo causó?

R.- Sí. Fue en mayo de 2020, cuando aún era presidente del Instituto de Salud Mental de la Abogacía – Mental Health Institute of Legal Professions (ISMA-MHILP). Tras un período de confinamiento extremo (en mi caso, 45 días sin salir de casa), y no siendo consciente de la noción del tiempo, puedo deciros que sufrí un episodio de desgaste profesional muy alto.

P.- ¿Están los problemas de salud mental (ansiedad, depresión, estrés, etc.) más a la orden del día en el mundo de la abogacía?

R.- Hemos dado un pequeño paso en cuanto al reconocimiento de los problemas de salud mental en el sector legal español. Por un lado, tenemos organizaciones sin ánimo de lucro que hablan expresamente de esta cuestión (Humanizando la Justicia e ISMA-MHILP). Por el otro, ya tenemos la primera firma que sitúa la salud mental y el bienestar de los abogados al mismo nivel que las necesidades de los clientes: Ambar Partners.

Sin embargo, estamos a años luz del mundo anglosajón. El estigma en salud mental es atroz en nuestro sector y deberíamos invertir recursos para normalizar este tema y, sobre todo, fomentar comportamientos de búsqueda de ayuda profesional.

P.- A su juicio, la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- La respuesta a esta pregunta dependerá de cuál sea la cultura corporativa del despacho o firma.

Si introducimos el teletrabajo en un gran despacho, el desgaste profesional de los abogados seguirá persistiendo porque cambia la forma (el lugar donde trabajas), pero no el fondo (la hora facturable como evaluación del abogado). De muy poco sirve implementar el teletrabajo si la cultura del billable hour sigue vigente ya que el abogado seguirá haciendo jornadas maratonianas (en casa, eso sí) para poder cumplir con sus objetivos. En este caso, el problema es estructural.

Ahora bien, modelos como el de Ambar Partners, que suprime la hora facturable y permite que el abogado trabaje desde donde quiera, el teletrabajo se convierte en una herramienta perfecta para evitar el desgaste profesional. En este caso, no hay problema.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones, acciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- En mi opinión, deberían adoptarse las siguientes medidas con carácter urgente:

  • Promover campañas de sensibilización en los despachos y firmas para que los abogados tomen consciencia de la importancia que tiene cuidar nuestra salud mental.
  • Ofrecer la formación de Mental Health First Aid (que ya ocurre en el sector legal anglosajón) a todos los abogados que gestionen equipos.
  • Desvincular los objetivos de horas facturables del sistema de evaluación de los abogados en los despachos tradicionales y garantizar el derecho a la desconexión digital de estos profesionales.

En sexto lugar, consultamos a Escarlata Gutierrez Mayo, Fiscal de la Sección Territorial de Manzanares (Ciudad Real) y adjunta a las secciones contra la criminalidad informática y contra la delincuencia económica de la Fiscalía Provincial de Ciudad Real.

P.- ¿Qué le dice que el 63% de los encuestados confirme sufrir un alto o muy alto desgaste profesional?

R.- Que ejercer la profesión de abogado supone un alto grado de estrés y agotamiento. Algo que en mi opinión se ha incrementado desde la declaración del estado de alarma en marzo de 2020 debido a la incertidumbre de la situación a nivel profesional y el teletrabajo que se ha tenido que producir en una situación de confinamiento que ya provoca por sí misma bastante estrés.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- Completamente.

P.- ¿Qué dato le ha sorprendido más?

R.- Hubiese pensado que el porcentaje de letrados que sufren un alto desgaste profesional iba a ser mayor. También pensaba que el horario regulado iba a conllevar un desgaste menor que el horario flexible, pues, aunque pueda parecer lo contrario, la flexibilidad dificulta la desconexión con el trabajo, lo que es esencial para no caer el desgaste profesional.

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo? ¿Con cuál? ¿Por qué?

R.- Con el de que las abogadas sufren un mayor desgaste profesional. Las mujeres profesionales seguimos asumiendo mayor parte de las cargas familiares, lo que se hace especialmente patente cuando se trata de la carga mental, y es otro elemento más que se suma al desgaste profesional y personal.

P.- ¿Sería capaz de identificar y localizar en algún momento de su trayectoria profesional algún episodio de desgaste profesional alto? En caso afirmativo, ¿reconoce el motivo que lo causó?

R.- Cuando entra algún asunto complejo, además de todos los que tienes habitualmente más los señalamientos son momentos de desgaste profesional alto. Ello se debe además a que nosotros no contamos con personal de apoyo que nos pueda descargar en algún aspecto de nuestro trabajo, como sí ocurre en otros países

P.- A su juicio, la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- El teletrabajo es un arma de doble filo. Aunque es cierto que ayuda a la conciliación con la vida familiar, también provoca que sea muy complicado desconectar y que al final se dediquen más horas a la actividad profesional. Además, limitar el contacto social con los compañeros también provoca mayor desgaste profesional. En mi opinión, uno de los factores que más contribuyen a la productividad es el buen ambiente de trabajo y la buena relación con los compañeros. Si esto desaparece o se limita por el teletrabajo aumentará el desgaste profesional.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones, acciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- En mi opinión es interesante que se fomente el teletrabajo, pero sin desterrar completamente el trabajo presencial. Salir de casa para ir a la oficina o centro de trabajo permite relacionarse con los compañeros. A la vez, volver del trabajo a casa y poder desconectar ayuda a relajarse. Lo que no ocurre en las jornadas de teletrabajo donde el tiempo se diluye y son mucho más largas. Es muy importante también que se respete el derecho a la desconexión digital, pues si no será imposible frenar el desgaste profesional.

En séptimo lugar, preguntamos a Fermín Morales Prats, es Catedrático de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Barcelona y Socio-Director de “Morales Abogados Penalistas”.

P.- ¿Qué le dice que el 63%de los encuestados confirme sentir un alto o muy alto desgaste profesional?

R.- Efectivamente es una cifra preocupante pero no sorprendente. Debemos tener en cuenta que llevamos 13 años en un proceso de grave crisis económica y social, que provoca el desconcierto y la ansiedad ante un futuro incierto y el descenso de las ganancias en el ejercicio de la profesión sea el nivel que fuere. Probablemente en otros sectores profesionales las cifras serían similares.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- En términos generales sí, pues las conclusiones son bastante obvias. No obstante, hay que hacer matizaciones que efectuaré en las siguientes respuestas.

P.- ¿Que dato le ha sorprendido más?

R.- Me ha sorprendido que el agotamiento en el sexo femenino sea superior en comparación con el sexo masculino. Es un dato que no me cuadra no solo por mi observación y conocimiento del sexo femenino en el sector de la abogacía sino porque en mi experiencia docente (que se prolonga ya durante cuatro décadas), de manera creciente, he comprobado que las mujeres tienen una predeterminación profesional más clara y firme que las personas pertenecientes al sexo masculino. Esta constatación se produce sobre todo en la fase de máster de acceso a la abogacía, aunque durante el grado de estudio de Derecho ya se puede comprobar como entre el sexo femenino hay una decantación de opciones mucho más clara (por ejemplo, en punto a si se ha de opositar o no a alguna carrera relacionada con el Derecho).

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo?

R.- No estoy totalmente en desacuerdo con los datos y conclusiones alcanzadas que me parecen responder de manera razonable a una realidad.

P.- ¿Sería capaz de identificar y localizar en algún momento de su trayectoria profesional algún episodio de desgaste profesional alto?

R.- Afortunadamente no. Puedo decir que me siento un privilegiado por cuanto he podido desarrollar mi carrera profesional en el mundo del Derecho penal que era la opción que me atraía desde cursaba estudios en la Universidad. Probablemente el hecho de compaginar las tareas de Catedrático de Universidad con la abogacía es un factor que permite la actualización constante y de alguna manera manejar frecuencias motivadoras diferentes.

P.- Están los problemas de salud mental (ansiedad, depresión, stress etc.) más a la orden del día en el mundo de la abogacía?

R.- Como he dicho antes creo que estos problemas no son exclusivos del mundo de la abogacía. Ahora bien, en la última década se han acrecentado estos problemas por el contexto de crisis que antes he señalado. En el concreto ámbito de la abogacía, tienen influencia también factores específicos añadidos como que se haya generado una justicia industrializada que conduce a la deshumanización de la profesión. Además, en la abogacía se han perdido valores de respeto y de compañerismo entre profesionales. Pero, está ultima característica también se manifiesta en otras profesiones porque estamos ante una sociedad que ha perdido definiciones sintéticas y sistemáticas de orden social conducente a la felicidad.

Como vengo señalando desde hace un lustro en mis últimas publicaciones, todo lo anterior son reflejos de la etapa histórica que estamos viviendo y que he calificado como “Nueva Edad Media”.

P.- A su juicio la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- A mi juicio con carácter general creo que ayudará a paliar el desgaste profesional. Pero en estos momentos se ha sobrevalorado y sobredimensionado el teletrabajo por la pandemia. No obstante, creo que el teletrabajo ha llegado para quedarse definitivamente como un complemento en el ejercicio de la profesión. Pero la abogacía esencialmente, cuando superemos la peste, seguirá siendo principalmente presencial.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- Si fuera capaz de recetar medidas concretas probablemente adquiriría rápidamente una fama mundial. Es difícil consignar soluciones por cuanto la justicia seguirá su proceso de industrialización y las grandes firmas serán tributarias también de ese proceso y será difícil frenar la deshumanización en la profesión. No obstante, creo que hay que empezar por la base. Hay que reformular el sistema de la enseñanza del derecho, el actual sistema es visto como una carrera de obstáculos para adquirir la condición de abogado. Esto es que el profesional aterriza en la abogacía ya desgastado o desmotivado. Si cambiamos el punto de partida con posterioridad todo dependerá de que superemos el contexto de crisis actual, agravado por la pandemia, de manera que podamos entrar en un ciclo económico de bonanza que conduzca al optimismo. En ese momento será posible generar perspectivas de felicidad profesional y personal. Si esta encuesta se hubiera efectuado, por ejemplo, en el año 2000 los resultados y conclusiones habrían sido absolutamente diferentes y mucho más positivos.

Por último, consultamos a Bernardino Díaz Rodríguez, Fiscal de la provincia de Guadalajara y Profesor Asociado de Derecho Penal de la Universidad Carlos III de Madrid.

P.- ¿Qué le dice que el 63% de los encuestados confirme sufrir un alto o muy alto desgaste profesional?

R.- Es el resultado de la falta de organización y planificación por parte de los Despachos profesionales, cuya finalidad es conseguir unos objetivos económicos y unos resultados en detrimento de los letrados que desempeñan sus funciones para dichos despachos. Y en cuanto a los abogados autónomos, debido a que siempre están sometidos a la presión de sus clientes, y a su necesidad de conseguir ingresos económicos para poder hacer frente a sus gastos, lo que les supone aparte de defender los asuntos que asumen, estar siempre al tanto de todas las modificaciones legales.

P.- ¿Comparte usted los resultados y conclusiones?

R.- Estoy totalmente de acuerdo con los resultados y con las conclusiones a las que se han llegado en el presente estudio.

P.- ¿Qué dato le ha sorprendido más?

R.- En lo relativo a un mayor agotamiento en relación a unas materias concretas, me sorprende que la materia civil no suponga un estrés a los Letrados cuando es una materia con muchas complejidades y sujetas a plazos muchos más amplios y variados, dependiendo de la materia civil concreta.

P.- ¿Está con algún dato totalmente en desacuerdo? ¿Con cuál? ¿Por qué?

Estoy en total desacuerdo con que haya un mayor compromiso laboral en los abogados de despacho frente a los asalariados ya que considero que el grado de compromiso de los abogados es idéntico tanto si se trata de autónomos como de trabajadores dependientes.

P.- ¿Sería capaz de identificar y localizar en algún momento de su trayectoria profesional algún episodio de desgaste profesional alto? En caso afirmativo, ¿reconoce el motivo que lo causó?

R.- No he trabajado nunca de abogado, pero por analogía considero que puede ser el grado de presión al que se someten los mismos, dados que los plazos son perentorios, con el consiguiente estrés para evitar agotar los mismos, unido a que en muchos casos los clientes consideran que sus abogados se tienen que dedicar en exclusiva a sus asuntos, y tienen que estar a su disposición las 24 horas del día, lo que supone una situación de ansiedad para los abogados.

P.- ¿Están los problemas de salud mental (ansiedad, depresión, estrés, etc.) más a la orden del día en el mundo de la abogacía?

R.- Considero que estos problemas de salud mental no son exclusivos del mundo de la abogacía, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en un mundo globalizado, donde los problemas mentales han aumentado considerablemente sin tener en cuenta donde las personas que lo padecen desempeñen sus funciones laborales.

P.- A su juicio, la introducción del teletrabajo, ¿ayudará o agravará el desgaste profesional?

R.- El teletrabajo, al contrario de lo que se piensa, está aumentando el desgaste profesional, toda vez que se dedica mucho más tiempo a trabajar, sobre todo teniendo en cuenta que no existen desplazamiento a los centros de trabajo, lo que está suponiendo por otro lado que se esté perdiendo los contactos sociales, así como los contactos con las sedes judiciales y organismos administrativos, lo que hace que cada vez seamos personas más autónomas, dedicadas en exclusividad a trabajar.

P.- Ante tales resultados demoledores, ¿qué soluciones, acciones preventivas o medidas de soporte plantearía?

R.- El principal de todos ellos sería el cumplimiento estricto de los horarios laborales tal como marca la legislación, y que no se permitan hacer horas extraordinarias. Añadiría el tratar de hacer efectiva y real la conciliación de la vida laboral y familiar, fomentar el trabajo en equipo e incentivar a los trabajadores.

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