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La firma

La abogacía preventiva ahorrará costes a tu empresa



En el mundo empresarial, es de gran importancia contar con un abogado que ayude a anticiparse a situaciones que, aunque todavía no hayan surgido pueden generar dificultades futuras. Las empresas muchas veces carecen de la formación esencial en determinados aspectos legales que son necesarios, ya que vivimos en una sociedad muy reglamentada y el conflicto jurídico podría aparecer en el desarrollo de la actividad empresarial o en nuestra vida cotidiana. Vivimos en una sociedad extremadamente reglamentada en la que el conflicto jurídico puede aparecer en cualquier momento, incluso   sin que hayamos participado en su causa.

La abogacía preventiva se anticipa a una situación, informa y planifica para evitar responsabilidades innecesarias, costes imprevistos o resultados indeseables en cualquiera de nuestras acciones, evitando problemas futuros. Es muy importante que un abogado especializado nos aconseje y ayude a realizar un estudio estructurado de todos los aspectos legales y de la normativa que debemos cumplir, al emprender un negocio o crear una sociedad. Ya que, en ocasiones, incumplir algún aspecto de la legislación, puede ser que desemboque en hacer frente a sanciones que se habrían podido evitar de haber consultado previamente a un despacho de abogados.

Y es que, si lo analizamos, la abogacía preventiva, no es algo tan nuevo. Un asesor fiscal, por ejemplo, es un profesional del derecho, que tiene como función evitar conflictos con Hacienda, o un abogado especializado en derecho mercantil, puede ayudar a nuestra empresa a evitar pasar por un juzgado. Nos pasamos una gran parte de nuestra vida lidiando con mecanismos de prevención: médicos, seguros…etc. Así que por qué no aplicar la misma lógica en el ámbito legal. Situaciones tan cotidianas en nuestra vida como un contrato, un alquiler, una venta, unas obras, morosidad etc. Situaciones en las que, si se consultara previamente a un abogado experto en el tema, se podría evitar muchas veces un mal mayor y se ahorraría en consecuencia tiempo y dinero. Un abogado, puede aportar su experiencia y conocimientos jurídicos y tener así una visión muy útil y específica, que es difícil que otro profesional pueda aportar.





Y es que el abogado, está comenzando a tener un papel más activo en la prevención buscando soluciones previas, en un universo judicializado. En nuestro país, siempre se ha considerado, que un abogado es un profesional al que se debe acudir cuando el problema ya existe. Pero desde hace algunos años, como ya ocurre en otra sociedad del mundo occidental, se está tomando conciencia de que el consejo y asesoramiento legal de un abogado es vital antes de realizar cualquier acto con trascendencia jurídica. Cómo por ejemplo un testamento, la firma de un contrato, declaración de impuestos, alquiler o compraventa de una vivienda, etc. Y otras situaciones, no sólo empresariales sino de nuestra vida cotidiana en las que el asesoramiento de un abogado es esencial para evitar preocupaciones y problemas futuros.





Nos encontramos en un buen momento para apostar por la prevención, la justicia de nuestro país, con juzgados sobrecargados y litigios interminables, está modificando la manera de trabajar de los profesionales del derecho.

La prevención se está convirtiendo en una necesidad y no en una opción. Las empresas buscan cada vez más minimizar conflictos para evitar que su actividad profesional no se detenga. Esta nueva forma de actuar de los despachos de abogados, está suponiendo un cambio cultural de mentalidad muy importante para los clientes, que buscan solucionar los posibles conflictos de su día a día, con un abogado de cabecera que los solucione lo antes posible y de la forma más rápida.

Y es que, a partir de ahora un buen abogado, no sólo deberá ser bueno en los juzgados, sino que deberá saber también gestionar de forma preventiva cualquier conflicto que pueda suceder en el futuro buscando la solución más adecuada.

El reconocimiento de tus derechos y la reducción de una futura litigiosidad, supone claramente un ahorro de tiempo y dinero y sobre todo de preocupaciones.

Y es que muchos de los casos que llegan a un despacho de abogados se podrían resolver sin necesidad de llegar a los tribunales, por lo que, si los ciudadanos contaran con un abogado de cabecera, es evitarían un gran número de problemas legales, sociales y económicos.

 

Sobre el autor: Marcelino Tamargo es socio director de Espacio Legal.

 

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