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La firma

El secuestro de las vacaciones: cuando el miedo se convierte en arma

“El criminal solo necesita que tengas prisa”

(Imagen: E&J)

José Montero

Presidente de Montero de Cisneros Abogados




Tiempo de lectura: 4 min

Publicado




La firma

El secuestro de las vacaciones: cuando el miedo se convierte en arma

“El criminal solo necesita que tengas prisa”

(Imagen: E&J)

Todos los veranos repito la misma frase a mis clientes: el criminal no necesita ser más listo que usted, solo necesita que usted tenga prisa. Y en agosto, con la maleta a medio hacer y el vuelo en dos horas, todos tenemos prisa. Ese es exactamente el terreno que los ciberdelincuentes han aprendido a explotar con una precisión que hace apenas tres años no existía.

Lo llamamos, en la firma, el «secuestro de vacaciones». El mecanismo, despojado de tecnicismos, es de una sencillez asombrosa. Llega un correo, o cada vez más un SMS, que parece de Booking, de Airbnb o de la propia aerolínea. Dice que hay un problema con el pago, que la reserva quedará cancelada en unas horas, que hace falta «verificar» una tarjeta. El diseño es idéntico al original, el logotipo está en su sitio, incluso el número de reserva a veces coincide con uno real, porque en muchos casos el fraude parte de una filtración previa de datos del propio establecimiento.

Global IA

Antes de pagar, antes de «verificar», pare y pregúntese si de verdad tiene sentido tanta prisa. Casi nunca la tiene

Lo que hace efectivo este ataque no es la sofisticación informática, sino la ingeniería emocional. La víctima no está en su despacho, tranquila, con tiempo para pensar. Está en un aeropuerto, en un taxi, revisando el móvil entre maletas. El mensaje activa una alarma muy concreta: perder unas vacaciones que se han pagado, planificado y esperado durante meses. Y frente a esa alarma, el pensamiento racional se apaga. Pagamos, o «verificamos», sin cuestionarlo.

En muchos casos el fraude parte de una filtración previa de datos del propio establecimiento

En mi despacho hemos gestionado casos que van desde familias que perdieron los ahorros de un viaje entero hasta empresas de turismo rural que han visto cómo se suplantaba su propia identidad para estafar a sus huéspedes. Y aquí conviene subrayar algo que la gente suele pasar por alto: la responsabilidad legal no siempre recae donde uno cree. Si un hotel o una plataforma tenía medidas de seguridad deficientes y eso facilitó la filtración de datos de sus clientes, puede existir responsabilidad civil, incluso frente a terceros que nunca contrataron directamente con esa empresa.

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(Imagen: E&J)

Dicho esto, la mejor defensa sigue siendo previa al ataque, no posterior. Y aquí van los consejos que doy, literalmente, a mis clientes antes de cada verano.

Primero, ninguna plataforma seria cancelaría una reserva en cuestión de horas sin ofrecerle antes canales oficiales de contacto. Si el mensaje presiona con un plazo brevísimo, desconfíe de inmediato. La urgencia es la señal de alarma número uno, no una casualidad del redactor del correo.

Segundo, nunca opere desde el enlace que le llega por correo o SMS. Abra una pestaña nueva y escriba usted mismo la dirección de la plataforma, o entre directamente desde la aplicación oficial que ya tiene instalada. Ese simple hábito neutraliza la inmensa mayoría de estos fraudes, porque la falsificación depende de que usted haga clic sin pensar.

Tercero, revise el remitente real del correo, no solo el nombre que aparece en la bandeja de entrada. Un dominio con una letra cambiada, una terminación extraña o un exceso de números suele delatar la falsificación con solo mirarlo dos segundos.

Cuarto, si tiene alguna duda, llame directamente al establecimiento o a la plataforma usando el teléfono que figura en su confirmación original de reserva, no el que aparece en el mensaje sospechoso. Ese único gesto, contrastar por un canal distinto al que le contactó el presunto estafador, es la regla de oro de cualquier verificación seria.

Quinto, y esto lo digo también como abogado: guarde capturas de pantalla de todo. Correos, SMS, cargos bancarios. Si finalmente algo sale mal, esa documentación es la diferencia entre poder reclamar con garantías y quedarse sin argumentos frente a su banco o su aseguradora.

Sexto, active en su banco las alertas de movimientos y, si viaja, valore límites temporales más bajos en la tarjeta que usa para operaciones online durante esos días. Es una molestia menor comparada con el disgusto de una estafa.

(Imagen: E&J)

El verano seguirá siendo, afortunadamente, sinónimo de descanso. Pero conviene entender que también se ha convertido en temporada alta para quienes viven de nuestra confianza y de nuestras prisas. La buena noticia es que casi ningún ataque de este tipo sobrevive a una persona que se toma 30 segundos para desconfiar. Ese es, al final, el consejo más barato y más eficaz que puedo darle: antes de pagar, antes de «verificar», pare y pregúntese si de verdad tiene sentido tanta prisa. Casi nunca la tiene.

Y una última reflexión, quizás la más importante de todas: si finalmente ha sido víctima de este tipo de fraude, no lo viva como una vergüenza que hay que ocultar. He acompañado a directivos experimentados, a personas muy formadas y prudentes en su día a día, que han caído en este tipo de trampas precisamente porque estaban agotadas, con prisa o emocionalmente implicadas en el viaje. No hay ningún mérito en callarlo, y sí mucho riesgo, porque cada hora que pasa sin bloquear la tarjeta o sin denunciar reduce las posibilidades reales de recuperar el dinero. La reacción rápida, más que la vergüenza contenida, es lo que de verdad marca la diferencia entre un susto y una pérdida irreversible.

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