La justicia perdona 200.000 euros de deudas a un granjero avícola y aprueba un plan de pagos que le permite conservar el patrimonio
Gracias la plan de pagos asumible, 50 euros mensuales durante cinco años, este deudor de buena fe podrá conservar su vivienda y el poco patrimonio que le queda
(Imagen: E&J)
La justicia perdona 200.000 euros de deudas a un granjero avícola y aprueba un plan de pagos que le permite conservar el patrimonio
Gracias la plan de pagos asumible, 50 euros mensuales durante cinco años, este deudor de buena fe podrá conservar su vivienda y el poco patrimonio que le queda
(Imagen: E&J)
La Justicia ha perdonado una deuda de 203.714 euros a un autónomo del sector primario que se encontraba en situación de insolvencia como consecuencia de las deudas acumuladas por su actividad empresarial.
Concretamente ha sido el titular de la Plaza número 1 de la Sección Mercantil del Tribunal de Instancia de Lleida el que, tras constatar que se trata de un deudor de buena fe y puede acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, le ha concedido la exoneración del pasivo insatisfecho (EPI). Asimismo, el juez ha aprobado un plan de pagos de 50 euros mensuales durante cinco años, el cual le permitirá conservar su vivienda y el patrimonio que le queda.
El caso de este deudor de buena fe ha estado defendido en los tribunales por el despacho Bergadà Abogados, boutique especializada Derecho Concursal y en la Ley de la Segunda Oportunidad, y cuya socia fundadora, Marta Bergadá, señala al respecto que “esta sentencia demuestra que la Ley de la Segunda Oportunidad es una herramienta real y eficaz para personas que han llegado a la insolvencia por circunstancias sobrevenidas, especialmente cuando han intentado durante años sacar adelante un negocio. En este caso, nuestro cliente podrá volver a empezar de nuevo sin perder su patrimonio, algo que va a ser fundamental”.

(Imagen: E&J)
Suscríbete a nuestra
NEWSLETTER
El caso
Según ha podido conocer Economist & Jurist, el origen de la insolvencia de este empresario se remonta al año 2013, cuando tuvo que realizar una inversión económica de 30.000 euros para adecuar las instalaciones de su graja de pollos. Para poder asumir la deuda el autónomo solicitó una segunda hipoteca sobre su vivienda habitual y, aunque a priori la actividad funcionó correctamente y pudo afrontar los pagos, años más tarde la situación se complicó debido a problemas personales que terminaron afectándole económicamente, ya que se vio incapaz de poder gestionar adecuadamente su negocio.
Así, como consecuencia de una mala gestión contable y del asesoramiento recibido en aquel momento, el autónomo contrajo una elevada deuda con la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT). Ante esta situación, recurrió a entidades financieras para lograr financiación que le permitiera seguir con su empresa e intentar hacer frente a dicha deuda, sin embargo, lejos de mejorar, la situación continuó empeorando por una serie de desdichas ajenas a él: la pandemia del Covid-19, los efectos derivados de la guerra de Ucrania y el incremento de los precios de los suministros y de los piensos agravaron aún más la situación financiera de la explotación.
En el año 2022 decidió rehipotecar la granja para poder pagar a los proveedores y hacer frente a las deudas acumuladas. A estas dificultades se sumó la obligación de adaptar nuevamente las instalaciones a los cambios normativos aplicados en el sector avícola, una inversión que exigía una importante aportación económica.
Pero la granja no generó los suficientes ingresos para cubrir todos los pagos; incluso los ingresos disminuyeron más aún cuando la actividad tuvo que paralizarse como consecuencia de la pérdida de la licencia necesaria para desarrollar la actividad avícola, lo que finalmente desembocó en la pérdida de la posibilidad de retomar la actividad.

(Imagen: E&J)
El deudor de buena fe podrá conservar su vivienda y patrimonio gracias a un plan de pagos asumible
Tras dejar su condición de autónomo por la pérdida de las granjas de pollos, el hombre intentó volver al mercado laboral, pero tuvo dificultades para ello debido a su edad, superior a los 50 años. Los únicos trabajos que encontraba eran temporales y los ingresos que obtenía de ellos no eran suficientes para hacer frente a todas las deudas que tenía acumuladas de su anterior negocio.
Hasta que en el año 2025, tras contactar con el despacho Bergadà Abogados y aportar toda la documentación necesaria que confirmaba que se trababa de un deudor que no había actuado de mala fe, solicitó acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad.
Ahora, el titular de la Plaza número 1 de la Sección Mercantil del Tribunal de Instancia de Lleida le ha perdonado la deuda que tenía acumulada y que alcanzaba los 203.714 euros. Además, gracias al plan de pagos asumible aprobado por el juez —50 euros/mes durante 5 años—, este deudor de buena fe podrá conservar su vivienda y el poco patrimonio que le queda.
Prisión para un padre que se quedó con la indemnización concedida a su hijo tras el fallecimiento de la progenitora
Ver la noticia completa →
Nulo el despido de una trabajadora por ir a hacer la compra mientras se encontraba de baja médica por haber sufrido un infarto cerebral
Ver la noticia completa →

