Del ‘family office’ a la EAF: cuándo la familia deja de ser una excepción
Las familias crecen, se ramifican y acaban abriendo la puerta a otras
(Imagen: E&J)
Del ‘family office’ a la EAF: cuándo la familia deja de ser una excepción
Las familias crecen, se ramifican y acaban abriendo la puerta a otras
(Imagen: E&J)
Las empresas de asesoramiento financiero cerraron 2025 con más de 21.000 millones de euros de patrimonio asesorado, un 22,8 % más que el año anterior, y prácticamente duplicaron sus beneficios, según los datos que la CNMV recoge en su Boletín de junio de 2026. Es un segmento pequeño si se compara con la banca, pero en claro crecimiento, y a él llegan proyectos con orígenes muy distintos que, antes de estudiar los requisitos para constituir una EAF o los de la autorización de una EAFN, tienen que resolver una cuestión previa: si lo que hacen exige realmente licencia, y cuál.
Quien acompaña esos proyectos ve repetirse tres puntos de partida: el family office que empieza a atender a más de una familia, el banquero privado que deja su entidad con la confianza de sus clientes y el asesor que quiere presentarse como independiente. Los tres comparten esa pregunta —¿necesito licencia? — y un error frecuente: responderla a partir del nombre que se dan, cuando lo que decide es la lista de cosas que realmente hacen.
Family office no es una categoría jurídica
La expresión no designa ninguna figura regulada en el Derecho español del mercado de valores. Bajo ese nombre conviven actividades de naturaleza muy distinta: consolidación e información patrimonial, administración y contabilidad, planificación fiscal y sucesoria, gestión de inmuebles, coordinación de bancos y depositarios, análisis de inversiones directas en empresas y, con mucha frecuencia, recomendaciones sobre valores y fondos concretos, transmisión de órdenes a las entidades y toma de decisiones de inversión por cuenta de los miembros de la familia.
...
Suscríbete a nuestra
NEWSLETTER




