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Jurisprudencia

Despedido por acosar vía WhatsApp a una subordinada

Las conversaciones que mantuvieron las partes van más allá de lo meramente amistoso para contener intimidaciones de índole sexual

(Foto: Pexels)


Jurisprudencia

Despedido por acosar vía WhatsApp a una subordinada

Las conversaciones que mantuvieron las partes van más allá de lo meramente amistoso para contener intimidaciones de índole sexual

(Foto: Pexels)



La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha declarado la firmeza de la sentencia que tildaba de procedente el despido disciplinario de un hombre que, aprovechándose de su situación de jerarquía en la empresa, remitió mensajes vía WhatsApp de índole no laboral a una subordinada y, tras el desinterés de esta última, la aisló del resto de sus compañeros.

Las conversaciones de WhatsApp que mantuvo el actor con la trabajadora van más allá de lo meramente amistoso para contener intimidaciones de índole sexual

El Auto, de 23 de marzo de 2022, valora que la actuación del hombre de aislar a la trabajadora del resto de sus compañeros y de controlarle los tiempos con rigor es una represalia hacia la mujer por esquivar su atención.



Hechos

En junio de 2018, la víctima denunció verbalmente ante la responsable de recursos humanos, y en presencia de los representantes de los trabajadores, la conducta de su supervisor consistente en la remisión de mensajes de WhatsApp de índole no laboral y actuaciones reputadas por la propia trabajadora como susceptible de acoso.

La compañía, siguiendo el protocolo sobre prevención y tratamiento de situaciones de acoso sexual por razón de sexo y acoso discriminatorio, abrió un expediente para el esclarecimiento de los hechos denunciados.

«La empleada tuvo conocimiento de que su supervisor le había valorado negativamente». (Foto: Pexels)

Finalmente, en julio de 2018, la empresa comunicó al hombre su despido disciplinario.

En particular, según se desprende de la carta de resolución de expediente disciplinario, tras convertirse la relación entre ambos protagonistas algo más tensa, el trabajador despedido ubicó a la empleada en una zona aislada del resto de sus compañeros, controlándole los tiempos con rigor, llegando incluso a negarle el relevo para ir al baño y generándose situaciones entre ambos que hicieron llorar a la trabajadora en varias ocasiones.

Cabe subrayar que, en junio de 2018, la empleada tuvo conocimiento de que su supervisor le había valorado negativamente proponiendo su traslado a otra sección de la compañía, lo que podía determinar su salida de la bolsa de trabajo a la expiración de su contrato temporal de trabajo. De hecho, efectivamente, dicha valoración provocó que la empleada no permaneciera en la citada bolsa ya que la mercantil valoró que si no era adecuada para unas labores concretas tampoco podía serlo para otras relacionadas.

Despido procedente

En diciembre de 2019, el Juzgado de lo Social n.º 5 de Valencia desestimó la demanda formulada por el trabajador despedido.

No conforme con lo anterior, el actor recurrió en suplicación.

En particular, el recurrente alegó que los hechos arriba descritos eran falsos y que la mujer que denunció tal escenario no probó que los hechos relatados fuesen constitutivos de la conducta reseñada en el convenio colectivo de aplicación (Convenio Colectivo de la Industria Química), que consideraba como falta muy grave los malos tratos de palabra u obra, abuso de autoridad o la falta de respeto y consideración a los subordinados, incluidas las realizadas por cualquier medio.

El trabajador despedido ubicó a la empleada en una zona aislada del resto de sus compañeros

Pese a ello, en noviembre de 2020, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana confirmó la sentencia de instancia y declaró la procedencia del despido disciplinario.

En opinión de la Sala de lo Social, la empresa valoró de forma “adecuada” y “proporcionada” la conducta litigiosa y sancionó de conformidad con lo dispuesto en el convenio de aplicación.

Tribunal Supremo

De nuevo, disconforme con tal conclusión, el afectado formuló un recurso de casación para la unificación de doctrina, pretendiendo que nuestro Alto Tribunal tildase de improcedente el despido disciplinario.

El recurrente invocó como sentencia de contraste la dictada por el TSJ de Extremadura 122/2018, de 1 de marzo.

El fallo de contraste, en cuanto a la valoración de la conducta, estima que los hechos no poseen la relevancia necesaria para ser sancionados con el despido

En particular, el trabajador denuncia que la compañía optó por la sanción más grave y que la misma resulta “excesiva” y “desproporcionada”, debiendo haber sido sancionado únicamente con una sanción de suspensión de empleo y sueldo.

Pues bien, turno del TS, su Sala Cuarta, mediante auto de 23 de marzo de 2022, ha acordado inadmitir el recurso planteado y declarar la firmeza de la sentencia recurrida.

Fachada del edificio del Tribunal Supremo. (Foto: David Castro/El Periódico)

“En el presente recurso no se efectúa la relación precisa y circunstanciada de la contradicción”, adelanta la Sala de lo Social. Según su parecer, el recurrente se ha limitado a evidenciar que los litigantes se encuentran en “idéntica situación”, en cuanto que impugnan un despido por unas supuestas infracciones graves, “que las empresas han procedido a los despidos disciplinarios y que los hechos son sustancialmente iguales, pero sin especificar los mismos, transcribiendo seguidamente parcialmente la fundamentación de las sentencias”.

Según el relato fáctico de la sentencia invocada de contraste, el trabajador despedido era Jefe de Estudio y coordinador de Educación infantil en un centro de enseñanza concertado y en el día indicado y en presencia de otras compañeras y de alumnos del centro en el patio del mismo, profirió manifestaciones despectivas, dirigiéndose a una profesora de infantil y subordinada suya, en voz alta, diciendo que “quien coño era para pedirle explicaciones” y que “no se pusiera chula”, causándole una crisis de ansiedad que fue atendida en el centro de salud.

Bajo tal escenario, nuestro Alto Tribunal concluye y declara que “no concurre la contradicción entre las sentencias comparadas, al ser diferentes los supuestos de hecho, las circunstancias valoradas y el alcance de los debates”.

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