En muchos despachos, la pérdida de un cliente suele vivirse como un hecho repentino. Un día simplemente deja de llamar, de encargar asuntos o de responder correos, y cuando alguien reacciona ya es demasiado tarde. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la desvinculación no es brusca, sino progresiva. El problema no es que […]