De nuevo, me encuentro ante los versos con los que concluye la novela “Los Miserables”, del genio del romanticismo francés Víctor Hugo (1862), “Duerme. La suerte persiguióle ruda; murió al perder la prenda de su alma. Larga la expiación, la pena aguda fue; y así obtuvo la celeste palma”. (p.1347). Cae la tarde en Baeza, […]