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Derecho inteligente

Ventajas de un código de vestimenta en los despachos de abogados



Siempre he considerado importante y necesaria la existencia de un código de vestimenta en el ámbito de la abogacía; esto es, que los despachos inviertan en normas de estilo de sus empleados. Dichas reglas abarcan varios ámbitos relacionados con la asesoría de imagen como el aspecto, la comunicación, la conducta y el protocolo, pero, es esta ocasión, me centraré en el primer de ellos: el aspecto.

Por mi experiencia profesional, sin duda defiendo la existencia de un código de vestimenta que determine la imagen de los empleados. No olvidemos algo muy importante: los empleados son, en todo momento, la imagen del despacho o empresa para la que trabajan. Es decir, si un despacho invierte recursos en la imagen de sus empleados, está invirtiendo en su propia imagen.

Empecemos por definir qué es el código de vestimenta: es el conjunto de reglas que definen la manera correcta en que deben vestir los empleados. El objetivo de este código es que los trabajadores se vistan de manera adecuada en el ámbito profesional, reflejando la imagen que la empresa trata de establecer o mantener, conforme a su estrategia empresarial.





Consideraciones relevantes

Establecida la definición, tengamos en cuenta algunas consideraciones de importancia en el tema que nos ocupa:

  1. ¿Qué queremos comunicar? En este punto es importante saber algunas cuestiones relacionadas con las líneas, formas y colores de la vestimenta. Por ejemplo, ¿saben ustedes que la chaqueta cruzada denota mayor superioridad? Sería por tanto propia de socios directores de un despacho. ¿Saben que las líneas redondeadas sugieren cercanía y amabilidad en el trato? Según esto, una camisa con las palas del cuello redondeadas sería apropiada para las personas que trabajan en el departamento de atención al cliente. Es importante también el contexto, ya que nada tiene que ver una situación en la que el ejecutivo trata de motivar a su equipo de comerciales, con un contexto en el que está reunido negociando la fusión de dos empresas. En el primer caso, el abogado podría prescindir de su chaqueta y aflojar su corbata, con el objetivo de trasladar el mensaje de trabajar comprometido con su equipo. En el segundo caso, el abogado deberá estudiar muy bien los colores de su vestimenta para resultar convincente y que su imagen esté acorde con el mensaje que pretende trasladar a las personas con las que interactúa.
  1. ¿A qué sector profesional pertenece su empresa? Dependiendo del sector de la empresa para la que trabajamos, los códigos de vestimenta pueden variar mucho. No es lo mismo un despacho de abogados, donde se debe vestir traje, que una agencia de publicidad, un sector muy creativo e informal en su modo de vestir. El código de vestimenta se adaptará, por tanto, al sector de la empresa y estará acorde con este.
  1. Jerarquía en la empresa. Las exigencias en cuanto a la formalidad también varían en función del rango profesional en la jerarquía de la empresa. Cuanto más alto sea al cargo, más estricta será la exigencia. Por el contrario, es comprensible que, si se tiene poca vinculación con la empresa -por ejemplo, un colaborador externo-, la exigencia en cuanto a la formalidad sea menor.





 

Efectos buscados

Y todo esto, ¿para qué? La definición y respeto del código de vestimenta en la empresa trae consigo efectos positivos:

  1. Productividad. Si la empresa invierte en el empleado (en este caso, en la imagen ofrecida por el empleado), la motivación de este, su trabajo y productividad, aumentarán; precisamente, porque se siente considerado y necesario.
  1. Compromiso. Del mismo modo, la inversión de la empresa en la imagen de sus empleados tae consigo la mejora del compromiso de estos y así se refuerza la confianza y el vínculo empresa-empleado.
  1. Mejora de las relaciones profesionales. Un empleado que se siente más competitivo y necesario desarrollará mejores vínculos con el resto de personas de su entorno laboral.

Ponderar en la justa medida

Todo esto debemos valorarlo siempre en su justa medida y sin olvidar la efectividad en los negocios, que es el fondo del tema analizado en este artículo. Tal y como siempre afirmo en nuestras formaciones en grupo a despachos de abogados y empresas, invertir en la imagen de sus empleados es invertir en uno de los mejores prescriptores de su despacho.

El hecho de que grandes despachos de abogados (Hogan Lovells, Cuatrecasas, EY Abogados, Deloitte legal, entre otros) apliquen códigos de vestimenta denota que en el ámbito de la abogacía se le da la importancia que tiene este asunto y que todos los despachos deberían invertir en este ámbito.

 

DESTACADO:

  • Invertir en la imagen de sus empleados es invertir en uno de los mejores prescriptores de su despacho

 

Sobre el autor:  Justo Grau Sartorial es asesor en comunicación, imagen y protocolo. Creador de la firma Justo Grau Sartorial.

 

 

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