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Estilo de Vida

Las piscinas naturales, una alternativa de interior

Las zonas de costa no son las únicas aptas para refugiarse del calor y las altas temperaturas en verano

Parque Natural del Monasterio de Piedra. (Foto: Turismo de Observación)

Redacción editorial E&J

Tiempo de lectura: 6 min



Estilo de Vida

Las piscinas naturales, una alternativa de interior

Las zonas de costa no son las únicas aptas para refugiarse del calor y las altas temperaturas en verano

Parque Natural del Monasterio de Piedra. (Foto: Turismo de Observación)



La segunda ola de calor del verano ya está azotando en nuestro país. Muchos buscan refugiarse de las altas temperaturas aprovechando unos días en las costas españolas, sin embargo, para quienes no tienen la oportunidad de unas vacaciones o viven en zonas de interior de la Península, las piscinas naturales y los ríos son la mejor alternativa.

  1. Las Presillas

Son las piscinas naturales de Rascafría en el Valle de El Paular. Se trata de una zona recreativa en la sierra de Guadarrama, al noroeste de la Comunidad de Madrid, que posee tres piscinas naturales en el río Lozoya con vistas al Pico Peñalara. Un lugar ideal para visitantes llegados desde la capital –desde donde se tarda aproximadamente una hora en coche- y habitantes de la zona que buscan pasar un día refrescante.



Aunque la entrada es gratuita y de libre acceso sí que es necesario abonar el parking del vehículo si lo estacionas en la zona de acceso al baño. De igual modo, el lugar dispone de unas normas que cumplir para poder acceder al lugar que pueden consultarse en su página web. Está abierto todos los días durante temporada alta desde las 10:00 de la mañana hasta las 21:00 horas.

Las Presillas de Rasca Fría (Foto: MadridFree)

  1. Las Lagunas de Ruidera

Ubicadas en el parque natural de las Lagunas de Ruidera, en Albacete, se encuentra un espacio natural protegido e idílico que acoge gran variedad de especies de animales muy representativas de la zona mediterránea: aves, mamíferos, anfibios, reptiles y peces. Se trata de uno de los humedales más grandes e importantes.

Este espacio natural tiene zonas de baño habilitadas para el disfrute de los visitantes que se acercan hasta allí en los meses de verano. Son zonas bien habilitadas, con aparcamientos, hoteles o camping, bares, restaurantes y fáciles de acceder. Eso sí, siempre y cuando respete todas las normas y no moleste a la flora ni a la fauna del lugar.

Lagunas de Ruidera (Foto: Chequealo)

  1. Arenas de San Pedro

Es una de las piscinas naturales mejor valoradas de la zona gracias a su reacondicionamiento. El agua que baja de la montaña es retenida en esta zona gracias a una presa construida que permite acumular más caudal y hacer del lugar un sitio perfecto para disfrutar de un baño.

Además, cabe decir que a diferencia de otros lugares de este carácter, la zona de baño está rodeada de césped por lo que es más cómodo si deseas tumbarte o instalar sillas que hacerlo en las piedras. El acceso es totalmente gratuito y dispone de zonas de merenderos para quienes lleven comida así como de zona de restaurantes para quienes vayan a la aventura.

Arenas de San Pedro (Foto: Fotonazos)

  1. El valle del Jerte

El Valle del Jerte, en la Comunidad de Extremadura se caracteriza por ser uno de los lugares donde hay más piscinas y zonas de baño naturales. Entre ellas destacan la Garganta de los Infiernos o Los Pilones, la Garganta de Cuartos, Los Pingueros, El Nogalón, La Tenería, La Pesquerona o la piscina natural El Pilar, entre otras.

Son parajes naturales, de fácil acceso y que disponen la mayoría de ellos de zonas de restauración y casas rurales para pasar un día o varios en familia, con amigos o solo. Muchas de las personas que acaban dándose un chapuzón en alguna de las cuencas prefieren aprovechar el día al máximo y realizar primero una ruta de senderismo para después refrescarse en el agua.

El Valle del Jerte (Foto: Viajeros Divertidos)

  1. Lago de Sanabria

Localizado en la parte noroccidental de la península, concretamente en el pueblo de Sanabria, en la provincia de Zamora, se trata del lago glacial más grande de España. Cuanta con cuatro playas: Playa de los Enanos, Playa El Folgoso, Playa Grande o Viquiella y Playa Chica o Custa Lago.

La temporada de baño se abre desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre. Las zonas están bajo la supervisión del Ministerio de Sanidad, el cual, comprueba el estado de las playas y del agua analizando muestras tomadas para garantizar el buen estado y la seguridad de los bañistas.

Lago de Sanabria (Foto: Gastronomo y viajero)

  1. Playa fluvial de Tapia

Galicia se caracteriza por una región de abundantes ríos y agua, lo que ha dado como resultado de ello que aparezcan numerosas playas fluviales. Entre ellas, una de las más populares es la de Tapia, ubicada en Ames, a tan sólo 15 minutos del centro de Santiago de Compostela. Al aire libre y rodeado de naturaleza, se convierte en un sitio idóneo para relajarse.

El lugar está totalmente acondicionado para que los excursionistas y la gente de la zona aprovechen los días disfrutando de un baño refrescante. En los meses de verano ofrece servicios muy completos, entre ellos puesto de socorro, aparcamientos, chiringuito, piragüismo, guardería y biblioteca.

Playa Fluvial de Tapia (Foto: @Antena3Galicia)

  1. Lago de Carucedo

Este lago es un reclamo turístico de la zona de León. Dispone de distintas zonas de baño sin peligro para los más pequeños. Se ubica a tan solo 6 kilómetros de distancia de la localidad de Las Médulas y cuanta con una extensión de 57 hectáreas.

Es un sitio espectacular para pasar un rato agradable en medio de la naturaleza a la vez que disfrutas de un baño en el lago. Aunque también está permitido hacer actividades acuáticas como piragüismo o kayak.

Lago de carucedo (Foto: Rural El Cabo)

  1. Lago de Bañolas

Ubicada en la ciudad de Bañolas (Gerona) se encuentra el lago más grande de toda Cataluña y el principal símbolo del municipio. Es considerado un sistema medioambiental de gran valor, declarado Bien de Interés Cultural y Sitio Ramsar. Su origen está ligado a los ríos Fluvià y Ter, formado hace 250.000 años.

Es un lugar muy bonito y con mucha historia para pasar el día en familia. Ya no solo acuden allí quienes desean refrescarse sino que también alberga muchas otras actividades como senderismo, natación, piragüismo, kayak y otros deportes de carácter acuático. Cabe recordar que toda la zona fue remodelada ya que se disputaron allí los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, por lo que aún quedan construcciones que aprovechan a diario los visitantes.

Lago de Bañolas (Foto: España Fascinante/ Shutterstock)

  1. Piscina fluvial de Igüeña

Ubicada en pleno término municipal de Igüeña, un pueblo de montaña del Bierzo Alto (León) se encuentra una piscina fluvial construida en 2009. Está al principio del pueblo, bañada por las aguas cristalinas del río Boeza.

Es un lugar concurrido por poca gente, una zona verde cuidada y que dispone de zonas de ocio alrededor como de parques infantiles y bares/restaurantes. El único inconveniente es que las mascotas no pueden estar en el lugar por lo que, si continuas la carretera, pasando el puente, también se encuentran rincones para bañarse con el mismo encanto pero con mucha más intimidad.

Piscina Fluvial de Igüeña (Foto: Leonoticias)

  1. El Gorgo de la Escalera de Anna

Se trata de un paraje natural ubicado en la Comunidad Valenciana al que se accede por unas escaleras empinadas, en concreto, 136 escalones que separan el camino de tierra del agua cristalina. Pero no te preocupes porque se puede acceder de forma segura, hay barandillas de madera rodeando la bajada.

El único inconveniente es que en la época de verano el acceso está controlado y restringido para evitar la masificación turística y que se dañe la zona. La entrada vale dos euros en los meses de verano, aunque el resto del año el acceso es gratis y gratuito.

El Gorgo de la escalera de Anna (Foto: @2016vicentbosch/ Comunitat Valenciana)

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