Condenada una trabajadora, víctima de una estafa, a devolver casi 4.000 euros a su empresa
La mercantil había advertido a la plantilla de la proliferación de llamadas fraudulentas
(Imagen: E&J)
Condenada una trabajadora, víctima de una estafa, a devolver casi 4.000 euros a su empresa
La mercantil había advertido a la plantilla de la proliferación de llamadas fraudulentas
(Imagen: E&J)
El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha confirmado la condena de una trabajadora a abonar a su antigua empresa la cantidad de 3.800 euros, importe que la empleada cogió de la caja de recaudación de la empresa y transfirió a una cuenta bancaria tras ser víctima de una estafa telefónica.
Según consta en la sentencia (disponible en el botón ‘descargar resolución’), la estafa se cometió cuando la trabajadora llevaba poco más de un mes prestando servicios para la mercantil. Cuando se incorporó a la empresa fue advertida de la proliferación de llamadas fraudulentas solicitando abono de dinero y se la dio formación sobre cómo actuar en esos casos: la actora tenía expresa indicación de que no debía atender ninguna orden de ingreso, que no debía proceder al cierre del local, que no se debía dar ningún dato de nombres ni teléfonos, y que para comprobar el origen de la llamada tras colgar se debía llamar a su encargada.
Asimismo, debido al escaso tiempo de antigüedad que tenía en la mercantil, la empleada no tenía autorización para disponer de la recaudación ni para realizar ingresos de la misma en el banco. Sin embargo, pese a todo ello, un día que la actora se encontraba sola en el local recibió una llamada de una persona que manifestó ser repartido de DHL y que le dijo que tenía que entregar un pedido de la empresa pero que el mismo estaba sin pagar, por lo que ésta cogió de la caja de recaudación de la empresa la cantidad de 3.800 euros e ingresó el dinero en una cuenta bancaria que el supuesto repartidor le indicó.

(Imagen: E&J)
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Según manifestó la propia trabajadora a la Policía Nacional cuando presentó la denuncia el mismo día que se cometieron los hechos, mientras se encontraba en el local recibió en el teléfono fijo de la empresa una llamada de un hombre que se identificó como repartir de DHL, afirmando que tenía que entregar un pedido a la empresa pero que el mismo estaba sin pagar, por lo que esta persona le solicitó a la trabajadora su teléfono personal; ésta se lo facilitó y el supuesto estafador le llamó a su móvil para continuar la conversación.
La empleada manifestó a la Policía que el supuesto repartidor le preguntó cuánta recaudación había en la caja del establecimiento porque la mercantil debía hacer un pago de 5.938 euros. Igualmente, dicho sujeto le manifiesta que debía acudir al Carrefour sito en el Actur de Zaragoza y que durante todo el trayecto hasta el lugar indicado sigue manteniendo conversación con dicho hombre, ya que éste le va indicando que tiene que buscar un cajero con la letra B y que cuando lo encontró realizó cuatro ingresos por importe de 950 euros cada uno de ellos.
La encargada de la mercantil, por su parte, cuando compareció ante la Policía Nacional manifestó que sospechaba del comportamiento de la actora, ya que le había dado explicaciones contradictorias sobre lo sucedido y la cuenta destino de los ingresos bancarios era una cuenta del país de origen de la empleada.
A los pocos días de lo ocurrido, la mercantil comunicó a la trabajadora la extinción de la relación laboral por no superación del periodo de prueba. Igualmente, la empresa demandó a la actora reclamándole la cantidad de 3.800 euros (cuantía que retiró de la caja de recaudación de la empresa y transfirió).
El Juzgado de lo Social número 6 de Zaragoza estimó la demanda de reclamación de cantidad y condenó a la exempleada a abonar a la empresa los 3.800 euros estafados; condena que ha sido confirmada por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Aragón.

