La confianza facilita las relaciones humanas y profesionales, pero no puede convertir la obligación de rendir cuentas en una facultad discrecional. Cuando una persona recibe dinero ajeno para administrarlo, liquidarlo y entregar a su titular la parte correspondiente, esa confianza no reduce su responsabilidad: la aumenta. Y cuando quien gestiona los ingresos decide alterar unilateralmente […]