Cuando los compañeros de la víctima escucharon sus gritos, subieron hasta el apartamento y preguntaron qué estaba sucediendo, el acusado respondió desde el interior: «Todo bien, es una discusión normal de pareja». No era una discusión. La mujer acababa de ser apuñalada 16 veces y todavía gemía débilmente mientras él impedía que quienes se encontraban al otro lado de la puerta pudieran auxiliarla. Aquella frase encierra el núcleo de la tragedia. La violencia había […]